Según el reglamento de la Conmebol en temas de control antidopaje, el mismo que emplea la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF) en ese caso, Michael Arroyo debió cumplir con el protocolo establecido y dar su muestra de orina tras el Clásico del Astillero del domingo pasado, pese a una dolencia física que afectó al volante en los minutos finales del duelo.