La reacción fúrica de Ángelo Preciado, futbolista de Independiente del Valle sub 20, club que clasificó a la final de la Copa Libertadores de esa categoría, quien se defendió ante amenazas de agresión con el palo del banderín del tiro de esquina, le significó un duro castigo: se perderá el partido por el título de este certamen que su equipo jugará este sábado contra Nacional de Uruguay.