Goleador de El Nacional falleció a los 25 años en un accidente de tránsito.

Otilino Tenorio jugó su último partido con la selección el pasado miércoles, en Nueva Jersey, EE.UU.
La afición futbolística del país no lograba hasta anoche superar la impresión ocasionada por la trágica muerte de Otilino Tenorio, el delantero de la selección ecuatoriana y El Nacional.

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Otigol o Spiderman, como lo llamaban los hinchas por su muy alegre manera de celebrar los goles, con una máscara, murió cuando el vehículo en que viajaba ayer desde Quito a Guayaquil se estrelló de manera frontal con un camión cargado de cilindros de gas, en el tramo entre Santo Domingo de los Colorados y Quevedo.

El violento impacto mató al futbolista. Sus restos fueron trasladados desde la ciudad riosense en una ambulancia de las Fuerzas Armadas y su velatorio se cumplió anoche en el domicilio de su familia, ubicado en la ciudadela La Atarazana de Guayaquil.

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Hoy, a las 10h00, será trasladado el féretro al edificio de la Federación Ecuatoriana de Fútbol para su velación y homenaje póstumo.

 Nació como arquero y se convirtió en artillero, un artillero con carisma, de esos que cuando hacía un gol transmitía una alegría doble: una por su conquista, otra por su celebración. Una celebración que hoy se ha escapado de las canchas y de la vida, porque Otilino Tenorio Bastidas ha muerto.

Ha dejado de existir el chico de barrio que a los 11 años, por consejos de su padre, Víctor Tenorio, llegó a Emelec con la ilusión de hacer lo que más le gustaba: jugar fútbol. En ese equipo se dio a conocer el niño juguetón, bromista y risueño, lo dicen sus amigos. Lo repiten sus maestros, que hoy lo lloran, pero que como Denis Dau, mentalizador del Interbarrial de EL UNIVERSO, también se sienten satisfechos de haberle alimentado la ilusión con que ahí llegó y con el tiempo ayudarlo a convertirse en un gran futbolista.

Otilino tenía solo 25 años, pero era un ídolo de grandes y pequeños. Primero lo fue de los hinchas de Emelec, los últimos que corearon con gusto su nombre y que lo aplaudieron para decirle “gracias”.

Sucedió aquella tarde del 24 de abril, cuando Spiderman no pudo volver a celebrar con su máscara como tanto le gustaba. Primero falló un penalti, después fue expulsado. El Nacional perdió, pero los azules lo aclamaron como si fuera de ellos, porque su error inicial y su ausencia al final beneficiaban al club donde el chico se hizo hombre y también ídolo.

Pero en ese momento sus amigos de El Nacional no lo criticaron. Al contrario, lo animaron, le dieron más de una palmadita en la espalda, lo abrazaron para que levantara la cabeza. Lo hizo, pero solo un momento, después salió de la cancha mirando al césped. Se fue triste, también resentido con el árbitro. Dijo que no merecía la expulsión que lo dejó fuera dos partidos. Por eso, ayer en lugar de estar concentrado para medir hoy al Aucas venía a Guayaquil para pasar con su mamá, Fanny Bastidas, en el Día de las Madres, pero no llegó a su destino. La muerte lo sorprendió en el camino entre Quito y Guayaquil, porque jamás tomó el último vuelo como le dijo el viernes en la noche a su amigo Franklin Corozo.

Hoy no está más el chico que aprendió a patear una pelota de trapo en las calles polvorientas del suburbio, pero que por su calidad llegó a jugar en las mejores canchas de América y Arabia Saudita. Lo hizo con los azules, con la selección ecuatoriana y también con El Nacional que en su última goleada (5-2 a Emelec) celebró tres anotaciones de Otigol, el hombre que un día soñó con emigrar al fútbol extranjero y llegó al Al Nasr, de Arabia Saudita, donde no tuvo tanto éxito, pero cuando volvió al Ecuador lo hizo para recuperar esa innata casta de goleador, que hoy se ha apagado, al igual que su alegría...

DATOS PERSONALES

Otilino Tenorio Bastidas

Nació:   1 de febrero de 1980
Lugar: Guayaquil.
Padres: Víctor Tenorio y Fanny Bastidas.
Hermanos: Freddy, Allison, Loresney, Ellis,  Erika, Rosita.
Hijos:  Jordy, de 6 años; Andy, de 3; y, Erick, de 2.
Posición: Delantero.
Trayectoria: Surgió en el Torneo Interbarrial de Diario EL UNIVERSO, cuando tenía 11 años y jugaba en las divisiones menores de Emelec. Subió a primera categoría en 1998. En 1999 fue seleccionado Sub 20 en Mar del Plata, Argentina.
Internacionalmente debutó con la selección de los mejores jugadores del Interbarrial de Diario EL UNIVERSO que en 1996 viajaron a Estados Unidos, donde fueron campeones.

REACCIONES

“De Otilino recuerdo su alegría; era de las personas que daban ánimo al equipo y que siempre eran el centro de atención;  se ha ido una persona maravillosa, un ser con un carisma sensacional”.

Luis Fernando Suárez
Técnico de Ecuador

“Otilino fue un distinguido futbolista que defendió con honor los colores de Emelec, El Nacional y la Selección ecuatoriana de fútbol, por eso le vamos a dar un homenaje póstumo”.

Luis Chiriboga
Presidente de la Federación Ecuatoriana de Fútbol

“Probablemente la grada de la avenida Quito va a llevar el nombre de Otilino Tenorio, porque eso cae por su propio peso. Ojalá podamos oficializarlo el lunes (mañana) en la próxima reunión del directorio de Emelec. Él dejó siempre su alegría, entrega y compañerismo”.

Juan Carlos Tarré
Directivo de Emelec

“Hemos decidido como Federación Ecuatoriana de Fútbol correr con todos los gastos  mortuorios. El cuerpo técnico y la familia de la Selección estarán con los familiares”.

Carlos Villacís
Vicepresidente de la Ecuafútbol

“Es lamentable su pérdida, porque fue un compañero con el que nos iniciamos desde pequeños en las divisiones menores de Emelec. Nunca se va a olvidar a un gran amigo”.

Augusto Poroso
Jugador de Barcelona

“Otilino fue un avance al desarrollo del fútbol porque él, con sus gestos, invitaba a los niños a que se acerquen a los campos deportivos, mereció ser considerado un ídolo ante la niñez ecuatoriana”.

Denis Dau
Director de los Interbarriales de Diario EL UNIVERSO

“Estoy exageradamente apenado. Es un golpe fuerte para nosotros”.

Tito Manjarrez
Presidente de El Nacional