Muchos de ellos sueñan con ser policías, militares, futbolistas, azafatas o periodistas. Son niños y adolescentes de entre 12 y 18 años a quienes el Ministerio del Interior, a través de la Policía Nacional, busca ofrecer nuevas oportunidades para evitar que sean reclutados por las bandas delictivas.
Este es el objetivo de Sembrando Oportunidades, un proyecto que nació en julio de 2025 en Durán y que, en su segunda edición, amplió su cobertura a los distritos Nueva Prosperina y Esteros, en el noroeste y sur de Guayaquil, respectivamente.
La primera edición concluyó en marzo de 2026 con 120 participantes. Para esta nueva etapa, la Policía casi cuadruplicó esa cifra e incorporó a 482 niños y adolescentes de los tres distritos.
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En el proyecto los niños reciben atención médica, capacitaciones sobre inteligencia artificial y educación financiera, así como visitas a destacamentos militares y policiales.
El contacto con los uniformados también les permite conocer el trabajo que realizan estas instituciones en beneficio de la comunidad. Según Daniel Martínez Zapata, jefe de la Coordinación de Policía Preventiva y Comunitaria de la Zona 8, esa convivencia motiva a varios participantes a replantearse su futuro.
“Con esta convivencia que tienen los muchachos con Policía Nacional, muchos de ellos deciden cambiar su rumbo de vida”, explicó.
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De la formación policial a las becas deportivas
La nueva edición contempla actividades todos los sábados, de 08:00 a 16:00, en los tres distritos.
Durante una jornada del sábado 24 de octubre, los jóvenes se encontraban en las instalaciones de la Unidad de Mantenimiento del Orden (UMO), en Durán. Allí practicaban fútbol, vóley y boxeo, además de participar en ejercicios vinculados con la formación policial.
Como un aliado importante está la Federación Deportiva del Guayas, institución que aporta entrenadores e instalaciones para las prácticas de natación, fútbol, baloncesto y boxeo.
Además, junto con la Liga Cantonal de Durán, también identifican a los participantes que cumplen los requisitos para acceder a becas deportivas.
El componente académico también es fundamental, ya que busca acercar a los jóvenes a distintas alternativas de formación profesional.
Para ello, el proyecto prevé la participación de universidades públicas, privadas e internacionales, además de institutos técnicos superiores y la Universidad Bolivariana del Ecuador (UBE).
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A estos aliados se suman cuatro delegados de la Universidad de Princeton, de Nueva Jersey, Estados Unidos. Su trabajo consiste en elaborar una base de datos de cada participante, con información sobre su situación personal y familiar.
Según la Policía, estos registros permiten conocer mejor el entorno de los menores y evaluar su desenvolvimiento durante el proceso.
Las cifras detrás de la iniciativa
La iniciativa se desarrolla en un contexto en el que niños y adolescentes también están expuestos a la violencia y al reclutamiento criminal por parte de organizaciones delictivas.
Según las cifras proporcionadas por la Policía, durante 2025 fueron aislados 309 menores de edad en Guayaquil, Durán y Samborondón por su participación en hechos violentos. De ese grupo, 143 quedaron con prisión preventiva.
A estas cifras se suman los 153 menores que fallecieron en 2025 por hechos relacionados con bandas delictivas. Entre enero y el 21 de octubre de 2026, otros 60 murieron en circunstancias vinculadas con hechos violentos.
“La intención de este proyecto es que ya no pase esto”, afirmó el jefe policial.
La Policía espera extender Sembrando Oportunidades a los distritos Pascuales y Florida en 2027, con la intención de mantener el programa a largo plazo y llevarlo progresivamente a otras zonas del país.
Cuatro historias con sueños por cumplir
Entre los participantes en el programa está Anthony Palacios, de 19 años, quien vive en Unidos Venceremos 2, en Durán. Se vinculó desde su primera edición y lleva aproximadamente siete meses asistiendo a las actividades.
Aunque inicialmente no podía ingresar por su edad, insistió hasta que la Policía le permitió participar. También lo motivó que algunos amigos de su barrio formaran parte del proyecto.
“Me siento feliz porque puedo aprender cosas nuevas: amigos, disciplina y con las autoridades que están enseñándonos”, expresó.
Anthony considera que los jóvenes deben aprovechar las oportunidades para evitar situaciones que comprometan su futuro. Asegura que muchos adolescentes de su entorno comienzan a consumir drogas a temprana edad.
“La juventud de hoy en día se está perdiendo en lo malo, busquen el buen camino porque irse por otro rumbo solo trae la muerte, enfermedad y problemas”, indicó.
Aún no ha decidido qué carrera seguir. Le interesa estudiar mecánica automotriz, ingresar a la Policía o formar parte de la Marina o de las Fuerzas Armadas. Sin embargo, se inclina por la carrera policial, con la aspiración de integrar el Grupo de Operaciones Especiales (GOE) o el Grupo de Intervención y Rescate (GIR).
Es el mayor de seis hermanos y quiere que su experiencia sirva de ejemplo para ellos.
“Como hermano mayor que soy, estoy poniendo el ejemplo para que ellos vean lo diferente en mí y que existen las oportunidades cuando te enfocas en lo bueno. Quiero que ellos sepan que pueden salir adelante”, manifestó.
Jairo Olmedo, de 15 años, también vive en Durán, en el sector Oramas González. Lleva alrededor de siete meses en el programa y comparte con Anthony la aspiración de convertirse en policía y formar parte del GIR.
Por eso, se esfuerza en los ejercicios de resistencia física con los que busca prepararse para cumplir su meta. También quiere demostrarles a sus hermanos que pueden alcanzar sus objetivos.
“Cojan el camino bien y no se dañen como muchos jóvenes”, aconsejó a otros adolescentes.
Sheyla Cruz, de 13 años, vive en Unidos Venceremos 2 y sueña con ser azafata. Su inspiración es una prima que ejerce esa profesión y que le ha permitido imaginarse siguiendo sus pasos.
“Tengo un sueño muy grande de cumplirlo para ayudar a mi padre y mi madre”, dijo.
Para ella disfrutar de la juventud también significa mantenerse alejada de situaciones que puedan poner en riesgo sus aspiraciones.
“No es lo mismo estar en cosas malas, que disfrutar verdaderamente tu juventud tranquilos y en cosas buenas”, expresó.
Saira Valencia, de 14 años, vive en el cerro Las Cabras y aspira a convertirse en militar. Dice que se siente contenta de participar en las actividades y que los ejercicios de resistencia y fuerza la motivan a prepararse para alcanzar su objetivo.
“Ese es mi gran sueño que yo tengo”, afirmó.
La adolescente considera que más niños deberían sumarse a este tipo de iniciativas, pues cree que el ejemplo que reciben hoy puede influir en las decisiones que tomen más adelante.
“Este es el ejemplo que le van a dejar a sus hijos”, comentó.
Saira también recuerda una frase que su madre le repite y que considera una advertencia sobre las consecuencias de tomar decisiones que comprometan su futuro: “Andar en cosas malas le daña su juventud, sus sueños y sus oportunidades”.
Las aspiraciones de Anthony, Jairo, Sheyla y Saira son distintas, pero coinciden en que quieren construir un futuro propio.
Mientras unos se preparan para ingresar a la Policía o a las Fuerzas Armadas, otros miran hacia la aviación o buscan nuevas posibilidades de formación. Sembrando Oportunidades apuesta por acompañarlos para que esos sueños no se frustren a causa del reclutamiento de los grupos criminales. (I)



