Me alegra de sobremanera haber logrado una meta que me planteé hace 5 años: ser seleccionada a nivel mundial como líder juvenil por la organización Global Shapers Community para representar a mi país en la 54.ª Asamblea Anual del Foro Económico Mundial (WEF), desarrollada del 15 al 19 de enero en Davos, Suiza. Me alegra también haber visto la película española La sociedad de la nieve justo a mi regreso de emprender la aventura que me llevaría a los alpes suizos, un escenario parecido, pero en circunstancias completamente distintas. La razón, simple: la magia del cine radica en su capacidad de sumergir al espectador en una historia desconocida, una labor extraordinaria para una normalidad en donde la atención se gana o se pierde en los primeros 15 segundos.
Estos son los ecuatorianos que asistieron como invitados al Foro Económico Mundial en Davos, Suiza
Si de alguna manera puedo comparar al evento más importante del mundo versus la hazaña humana de supervivencia y de alpinismo más épica del siglo pasado, debo comenzar por el factor común de ambas historias desde mi postura como asistente y televidente respectivamente, hay un indiscutible privilegio de acceso a información que pudo haber permanecido en manos de pocos. Por un lado, tenemos el desarrollo del evento que reúne cada año a más de 100 Gobiernos del mundo, a todas las mayores organizaciones internacionales, las 1.000 compañías aliadas del Foro, a líderes sociales civiles, los principales expertos, la generación juvenil de hoy, emprendedores sociales y medios de comunicación. Por otro lado, tenemos la historia de una sociedad avanzada que se formó en un lugar inhóspito y que sobrevivió 72 días completamente aislada porque logró el consenso, la equidad, la cooperación, la convivencia, el liderazgo social y una empatía genuina por la calidad de vida de cada uno de sus miembros. En ambos escenarios se reúnen personas que encontraron la fórmula para el éxito (sea este social, económico, político o de supervivencia), que han decidido compartirlo al mundo con detalles y con evidencias asombrosas, pero que al final del día, le dan la responsabilidad al espectador de aprender o no con las experiencias expuestas.
(...) los problemas que detecté son los mismos: falta de orgullo por los compatriotas que se destacan...
Todas las historias y actividades que se realizan, estén bien o mal, tienen sus adversarios, y esto incluye a la historia que cada uno escribe con su propia existencia. La información de ambos eventos está disponible para todo aquel que desee verla, analizar y discutir. Curiosamente, yo he crecido como ser humano enormemente al asistir al evento del WEF (la mayoría de las sesiones están disponibles en YouTube) y al ver esta película (disponible en Netflix). Con ambos he reforzado mi fe, mis valores, mi visión sobre la vida, mi lazo familiar, el amor a mis ancestros y raíces, el respeto que le debo a cada persona que conozco y la esperanza en que buenas voluntades se pueden unir para lograr lo imposible. Pero también tengo que destacar que en ambas experiencias, los problemas que detecté son los mismos: falta de orgullo por los compatriotas que se destacan, incapacidad de las personas de cambiar lo que hacen mal y la incomprensión de que toda acción que realizamos nos terminará afectando. (O)