He publicado el libro ¿Qué puedes hacer tú para prevenir el cambio climático? Una guía práctica para cada ciudadano. “La mayor amenaza para nuestro planeta es la creencia de que alguien más lo salvará”, con esta cita del explorador Robert Swan abro una guía que llega en un momento urgente.
La Administración Trump retiró a EE. UU. del Acuerdo de París por segunda vez, sacó al país de la Convención Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático (CMNUCC), derogó estándares federales de emisiones y amplió los permisos para la extracción de combustibles fósiles. Rusia continuó explotando sus reservas con escaso compromiso climático. Y mientras tanto, en 2024, las temperaturas medias globales superaron por primera vez, de manera sostenida durante un año, el umbral de 1,5°C por encima de los niveles preindustriales. Los fenómenos extremos –sequías, inundaciones, incendios, huracanes– se multiplican. La ventana para evitar lo peor se cierra.
Es en ese contexto que publico la guía: no para los presidentes ni para los directores ejecutivos, sino para los ciudadanos. Para el padre angustiado por el mundo que heredarán sus hijos. Para el joven que lleva años escuchando hablar del cambio climático, pero no sabe qué puede hacer. Para el jubilado, el estudiante, el vecino que quiere actuar y no sabe por dónde empezar.
La propuesta central es tan sencilla como poderosa: aunque los Gobiernos y las empresas cargan con la mayor responsabilidad, los ciudadanos no son impotentes y tienen responsabilidad. La historia lo demuestra. La abolición de la esclavitud, el sufragio universal, los derechos civiles, la prohibición de los clorofluorocarbonos que restauró la capa de ozono: todos fueron cambios impulsados desde abajo, por personas que se negaron a esperar. La acción climática es el desafío existencial de nuestra generación, y los ciudadanos son sus motores esenciales.
Los primeros capítulos ofrecen el contexto necesario: qué es el cambio climático, cómo funciona el efecto invernadero, cuáles son los acuerdos internacionales que lo rigen y qué herramientas utilizan –o deberían utilizar– los gobiernos nacionales para reducir las emisiones. Un capítulo dedicado a la financiación climática explica cómo fluye el dinero en la transición energética global, especialmente hacia los países en desarrollo.
El corazón del libro es el capítulo 4, titulado ‘Las 28 mejores cosas que puedes hacer — desde hoy’. Este es el valor práctico de la obra, una lista concreta y accionable con medidas al alcance de las personas, desde cambios en el consumo del hogar y la dieta, hasta decisiones de movilidad, inversión y participación cívica. No se trata de culpabilizar al individuo, sino de mostrarle que su poder es real y que puede ejercerlo ahora mismo.
La ciencia es sólida. Cito al Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), a la Organización Meteorológica Mundial, a la Agencia Internacional de Energía, y a instituciones como el World Resources Institute. Los datos son contundentes: sin una acción superior a la actual, el mundo se encamina hacia un calentamiento de 3°C o más, con consecuencias catastróficas para los ecosistemas, la seguridad alimentaria y cientos de millones de personas que serán desplazadas por el alza del nivel del mar.
Pero, el tono del libro no es catastrofista. Dejo en claro que las tecnologías necesarias para descarbonizar la economía ya existen, que los costos de la energía limpia ya superan en competitividad a los combustibles fósiles y que la ciencia es inequívoca. Lo que falta es la voluntad política. Y eso es algo que los ciudadanos pueden construir, elección tras elección, comunidad por comunidad.
Se trata de una guía práctica y accesible para pasar de la angustia climática a la acción. El tiempo de esperar ha terminado, es hora de la acción ciudadana.
El libro está disponible en formato digital e impreso en Amazon. (O)









