Mañana tendremos debate presidencial. En general son poco útiles, salvo por una frase o actitud grabada en la mente de los electores con un impacto electoral. Quizás esta vez sea igual, pero también podría ser más importante, dado lo estrecha que terminó la votación en primera vuelta, y la necesidad de enfrentar serios problemas de nuestra sociedad. Enumero algunos temas que deberían ser abordados, estando consciente que la mecánica misma (un minuto por aquí, dos minutos por allá) dificulta la profundidad. Y con la esperanza de que escuchemos el debate pensando en los grandes desafíos y no en signos externos de belleza, gracia o elocuencia.

Uno. Mantener la dolarización y no engañarnos con ecuadólares, “salidas ordenadas” o “dolarización a la ecuatoriana”. Es un tema clave, porque el país tiene un único cimiento sólido (el dólar) junto a mil problemas y muchas potencialidades que no explotamos.

Dos. No se puede construir una sociedad con la inseguridad que nos rodea, y la penetración de las mafias en muchas instituciones. Me imagino hay varios caminos posibles para enfrentarlo, pero lo importante es preguntarnos: ¿quién lo hará con más decisión y menos compromisos?

Tres. No se puede caminar con un sistema judicial politizado y corrupto, que afecta a la política, a las empresas y a la vida diaria de la gente.

Cuatro. Encontrar mecanismos e incentivos para que la calidad de los políticos que nos representan mejore, y no sean grupitos interesados en sus negociados.

Cinco. No está resuelto el tema eléctrico, y es indispensable participación privada para invertir y potenciarlo. Cualquier momento podemos tener malas noticias, así que mejor enfrentarlo.

Seis. Una profunda reforma del Estado que debe hacer bien lo que debe hacer (por ejemplo atender y equipar los centros de salud estatales donde va la gente de menos recursos o enfrentar la desnutrición infantil), pero dejar de hacer mil otras cosas que no le competen, que lo hace mal y malgasta el dinero de los ciudadanos. Recordemos que gasta y malgasta 48 mil millones de dólares al año.

Siete. Reforma laboral de sentido común, que facilite las relaciones entre empresas y trabajadores, y que permita crear y/o mejorar empleos, y empujar producción y productividad.

Ocho. La madre naturaleza nos ha dado petróleo y minería. Explotemos esas riquezas de manera cuidadosa y sana, en lugar de retroceder como estamos haciendo.

Nueve. Reforma indispensable al sistema de jubilaciones que sino entrará en una quiebra progresiva en los próximos años, y recordemos que la jubilación es esencial como mecanismo de ahorro individual y colectivo, y como función humana que todos debemos proteger.

Diez. Seguir empujando la apertura al mundo vía tratados de comercio, y en particular el más importante que nos falta: con los EE. UU., la mayor economía del planeta.

Once. Apertura del sistema financiero al mundo para generar más competencia, cuyo objetivo es ampliar la cobertura financiera y bajar tasas de interés.

Son once puntos y hay probablemente más... Nuestra responsabilidad es votar con reflexión e información. (O)