Una amiga española repite esta frase con frecuencia. Esta semana me ha dado vueltas en la cabeza, quizá con la esperanza de que esto que le pasa a Ecuador no sea lo peor que nos ha pasado.
En un país que no logra salir del subdesarrollo y que además le aquejan todo tipo de erupciones volcánicas, terremotos, inundaciones, deslaves, aluviones, ¿qué es una crisis de violencia? Es un hecho moral, no un hecho natural. Dentro del hecho natural, el hombre se encuentra de alguna manera condicionado, dado que el fenómeno no depende del hombre, sino de la naturaleza (cambios hormonales, desequilibrios ambientales, enfermedades). En cambio, en el hecho moral el hombre logra constituirse y autodirigirse. A este tipo de hechos también se les denomina actos humanos, y se basan en la libertad y la conciencia de cada ser humano (Ojeda, 2006). Así, no es lo mismo un terremoto (2016) o la erupción del Reventador (2017) que renunciar unilateralmente al Tratado de Preferencias Arancelarias Andinas y Erradicación de la Droga (2008), permitir la entrada de extranjeros sin revisar antecedentes penales (2008) o eliminar la base de Manta (2009). ¿Cuáles hacen más daño? En palabras de Marianita de Jesús: “Ecuador no será destruido por desastres naturales, sino por malos gobiernos”.
(...) permitimos que Ecuador se vuelva una pieza fundamental en la logística y transporte de la oferta.
Me he sentido tentada a culpar cada línea de coca que jala el primer mundo. Pero ¿no fuimos nosotros quienes cocinamos paso-a-paso una receta para el desastre?, ¿no seguimos el manual para volvernos el país más violento de Latinoamérica? Aún considerando que cada día se consume más droga en el mundo, según el Informe Mundial sobre las Drogas 2023 de UNODC (factor exógeno), no es menos cierto que antes teníamos protecciones contra el narcotráfico que intencionalmente se eliminaron (factor endógeno). Resultado: en el 2023 nos consolidamos como el primer país exportador de droga hacia Europa. Oficialmente, somos la puerta de la droga colombiana a pesar de los obstáculos en el camino: no olvidemos la operación Fénix colombiana, donde murió el segundo comandante en rango de las FARC, Raúl Reyes. Las FARC estaban estacionadas en territorio ecuatoriano manejando cultivos ilícitos y parecían bastante cómodas en Ecuador. Tampoco olvidemos la cara de Correa mirando furioso a Uribe en la Cumbre de Río en el 2008, por no avisarle de la operación.
El diálogo fue vital en la liberación de 47 servidores de la cárcel de Cotopaxi, según jefe policial
La demanda siempre ha estado, pero permitimos que Ecuador se vuelva una pieza fundamental en la logística y transporte de la oferta. Esto nos ha costado pasar de ser reconocidos mundialmente por la corrupción (otro hecho moral) a ser los reconocidos mundialmente por la violencia, con 43 muertes violentas por cada 100.000 habitantes, incluyendo un candidato a presidente y decenas de niños.
Me encantaría tener el optimismo que leo por ahí, quizá a modo de supervivencia: “De esta también salimos”, incluso al ver cómo el presidente más joven del planeta está tomando medidas para atacar de frente el problema y “coger al toro por los cuernos”. Pero también está bien validar emociones y que nos ronden en la cabeza frases realistas como ‘sin lugar a dudas, esta es la peor plaza en la que hemos toreado’. (O)