Hablo desde un cuerpo asignado como mujer, un cuerpo que antes de que naciera ya estaba dicho que era “indígena”. Me dijeron que era indígena. Esta persona a la que le han inscrito la palabra “indígena” habla una “lengua indígena”. ¿Qué significa eso? Parece muy natural, una autoidentificación, pero, acudiendo a las palabras de Yásnaya Aguilar, lo indígena es una cuestión de dos temas: la primera es que se origina a partir de la colonia y tiene una carga histórica de colonización en la que hasta el momento los Estados nación lo usan para “inclusión-exclusión” y lo segundo es que denominarnos “indígena” responde a una cuestión política consciente que no debemos olvidar. Una forma de subversión, para denunciar y exigir derechos. He allí el movimiento indígena.

Para hablar sobre la asignación; “me dijeron que era indígena” porque en runa shimi no hay una palabra que nombre lo indígena. Desde niña tuve el privilegio de que mi familia siempre me hablara en kichwa, entonces ¿quién me dijo que era indígena?, ¿se han preguntado esto?, ¿cuándo fue que nos nombraron indígenas? Quizá en la escuela, en la calle, en el pueblo, en la ciudad. No hay algo específico, pero está creado en un imaginario de lo que se cree que es lo indígena. Desde esta creencia viene algo más complejo y se nombra: niña indígena, vestimenta indígena, lengua indígena, pueblo indígena, literatura indígena, comida indígena, fiesta indígena, etc. Incluso a quienes se considera conocedores del tema se denomina indigenistas. Todo va flotando más y más. Sin duda lleva una carga colonizadora histórica y cada vez en versiones más actualizadas.

Hoy quiero tocar el tema de la lengua indígena. Cuando se fundaron los Estados nación posicionaron el español como única lengua oficial, de allí lo que no era español se lo denominó lenguas indígenas (Aguilar, 2020), pero esto que se denomina lenguas indígenas no tiene nada en común más que dos cuestiones: no tener un Estado nación y haber vivido toda una historia de discriminación/colonización. Eso es lo único que comparte el kichwa con el shuar, o el maya con el aymara. Es erróneo seguir hablando de lenguas indígenas, porque lo indígena no existe. Salvo quien lo usa, desde dónde lo usa. Por eso lo lingüístico es político, porque es una cuestión de lucha de los pueblos y nacionalidades del Ecuador que hayan exigido al Estado de derecho, que sean reconocidas las catorce lenguas: tsáchila, chachi, épera, awá, kichwas, shuar, achuar, shiwiar, cofán, siona, secoya, zápara, andoa y waorani.

Gracias a esta lucha hoy puedo escribir. Y debido a la colonialidad e historia seguimos resistiendo. Hablo desde un cuerpo que sueña, habla, escribe, piensa, se frustra, se alegra con la runa shimi. Runa es persona, shimi es idioma/lengua. Entonces runa shimi es la lengua de la persona o también conocida como kichwa. Convivamos cada día con ella, en cada acción, en cada diálogo aprovechemos su presencia, dejémonos invadir por su campo afectivo, cognitivo, espiritual y de resistencia que nos regala. Sigamos recibiéndola en casa, con el ayllu y en cualquier espacio que pisemos. (O)

Versión en kichwa