Sin duda el votante joven, universitario, encaminado a ser un profesional, es aquel centennial que añoran tener entre sus electores todos los candidatos que dentro de una semana y un día se disputarán la Presidencia de la República del Ecuador. Y justamente ese votante ha mostrado las garras, y sus criterios no deberían ser ni por un minuto ignorados.

Quieren un presidente o presidenta que muestre seriedad y deje de estar brincando y bailando, porque consideran que hacen lo que bien podría llamarse ridículo digital, muchos de ellos siendo visitantes de redes sociales con las que no nacieron ni saben usar plenamente. Que sea carismático en su manera de actuar y comunicarse; y están dispuestos a admitir que tenga un tinte autoritario, porque la situación de inseguridad así lo exige. También que tenga buena formación política académica, digna de quien regirá los destinos del país en tiempo de crisis, como el que enfrentamos.

Del estancamiento al crecimiento

No lo digo de memoria ni en un ejercicio de adivinanza. Es el resultado de un sondeo serio efectuado por la consultora Zerebralab y sus especialistas en inteligencia de datos, entre estudiantes de varias universidades del país, comprendidos entre los 16 y 26 años de edad. Muchos de los consultados serán votantes por primera vez en la contienda del próximo 9 de febrero.

Revelaciones como estas, más allá de referirse ni remotamente a algún resultado, nos dejan la satisfacción de confirmar que la nueva generación de votantes, los centennials universitarios, sí se interesan por la vida política del país y están atentos, de una u otra manera, a lo que pasa y sobre todo lo que podría marcar su destino de los años venideros. Porque a pesar de la inmensa tentación de engrosar las filas de la fuga de cerebros, dejan también entrever que estarían muy dispuestos a desarrollar una vida profesional en su tierra, si las condiciones lo permiten.

Democracia del TikTok

El primer trabajo, para el que no se exija una experiencia que no tienen, ha sido otra de las inquietudes universitarias, en los conversatorios que con algunos de los candidatos y candidatas se desarrollaron días atrás en la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil. Es que está en el orden de lo absurdo que se pida evidenciar experiencia a quien solo ha podido hacer prácticas y pasantías dentro de su pénsum. Y que siente muy pesado el despegue de su labor profesional justamente por la falta de oportunidades.

Es por tanto menester que quien resulte triunfador de las elecciones, en una vuelta o dos, con mayoría o no en la Asamblea, enfoque buena parte de sus acciones de gobierno a dar un futuro a estos profesionales muy jóvenes, que enfrentan la vida laboral con muchas de las tecnologías y herramientas digitales que exige el mundo moderno, de las cuales son expertos autodidactas.

Entrevistas y debates

Pocos rastros y muchas decepciones quedaron de aquellas tropas de estudiantes becados al exterior que en gobiernos anteriores se fueron cargados de sueños y volvieron para caer en desesperanza, con un título internacional bajo el brazo, para el cual no estaba listo el país. Especializarse en el extranjero debe seguir siendo una prioridad, pero con políticas que garanticen la utilidad de esa formación en el contexto nacional. (O)