La narración bíblica del origen del mundo acaba con la creación del hombre y la mujer. Dios los puso en el paraíso terrenal, un lugar maravilloso, sin dolor ni muerte ni existencia del mal.

Muchas páginas escritas, horas de investigación, expediciones realizadas y especulaciones académicas han existido sobre dónde estuvo el edén. Pero hoy tenemos la suerte de saber que lo hemos encontrado: es el Ecuador después de las elecciones.

Basta para esto recoger las promesas de la inmensa mayoría de candidatos, que en el debate presidencial, salvo muy pocas excepciones, prometieron salud para todos los ecuatorianos, medicinas, educación para todos, becas, viviendas con intereses subsidiados, 600.000 empleos nuevos, desaparición total del problema de seguridad, apoyo y desarrollo del sector agropecuario, inversión gigante en infraestructura y en especial en el sector eléctrico que quedará resuelto de inmediato, inversión en fuentes alternativas de energía, desaparición de la corrupción, manejo eficiente del Estado, y hasta una nueva constitución, etcétera. En otras palabras, el país perfecto.

Impresionante: ¡qué capacidad de proponer que en cuatro años van a lograr lo que los países de más éxito lograron o han logrado en 40 o 50 años de hacer las cosas bien!

Nadie dijo que va a proponer un gran acuerdo nacional, porque sin ello el país no saldrá adelante. Nadie dijo que el tema de la seguridad social nos puede arrastrar a todos los ecuatorianos por sus implicaciones no solo económicas, sino también sociales y por ende políticas, y que reformarlo es no urgente, sino urgentísimo, que ya no hay tiempo, y que eso requerirá esfuerzos y sacrificios enormes.

Nadie dijo que para generar empleo hay que cambiar leyes absurdas, anticuadas, y que desestimulan el empleo, y que para generar empleo hay que invertir, y que el Estado no invierte porque está entregando casi 10.000 millones de dólares en subsidios y que por lo tanto no hay dinero para invertir. Nadie dijo tampoco que el crédito a la producción está distorsionado y que no es suficiente por una irracional estructura de tasas de interés que debe modificarse, para ir a tasas libres como las tiene por ejemplo Panamá, país que tanto se cita como un ejemplo de dolarización. Nadie dijo que para este año 2025 las necesidades de financiamiento del presupuesto superan de largo los 25.000 millones de dólares y que con ese peso que proviene de la estructura de la deuda, el ministro de Economía y Finanzas es un bombero apagando todas las semanas el incendio de la caja fiscal. Nadie dijo que los atrasos del presupuesto acumulados son casi 4.000 millones de dólares. En otras palabras, frente a los gravísimos problemas estructurales que tiene el Ecuador, los candidatos, repito, salvo muy pocas excepciones, prometieron el paraíso terrenal.

Pero lo más impresionante de todo es que lograrán esto bajando los impuestos, y entonces pasaron de ser candidatos a la categoría de taumaturgos. Y en el baratillo de ofertas la subasta inversa llegó a 6 % de IVA.

Dios proteja a este país. En mayo enfrentaremos la verdad y veremos lo duro que será sacarlo adelante. (O)