Una de las debilidades del país ha sido la inestabilidad institucional, que ha generado inseguridad jurídica, ciudadana y en todos los campos, pero la política ha sido nefasta porque se ha impuesto para dañar la economía y deteriorar la situación social.

Esta situación contrasta con Perú y Colombia, que si bien han tenido inestabilidad política y de inseguridad, sus economías se han mantenido estables debido a la solidez institucional porque hicieron bien las cosas, con delegación y participación del sector privado y la apertura a la inversión extranjera y nacional. Acá resultan intocables los “sectores estratégicos”.

El caso del Perú es evidente. En casi una década ha tenido nueve presidentes de la República y su economía se mantiene sólida, al igual que grandes inversiones en sectores muy rentables y atractivos como el minero. Acá se debaten reformas necesarias y urgentes para abrir las inversiones en sectores energético, eléctrico, minero, en medio de la oposición de sectores que dicen no a todo con viejos discursos.

En Perú acaba de ser destituido el noveno presidente en esta década, José Jerí, y asume la Presidencia el izquierdista octogenario José María Balcázar, también acusado de corrupción, estafa y fraude y por tanto no se sabe qué tiempo dure, aunque el encargo es de pocos meses hasta la elección del nuevo mandatario y su posesión en julio próximo.

En Perú funciona la justicia y tiene cuatro expresidentes presos, procesados por la justicia: Alejandro Toledo, Ollanta Humala, Pedro Castillo y Martín Vizcarra. Dos expresidentes fallecidos: Alberto Fujimori, sentenciado a 25 años y salió a morir en su casa por una enfermedad terminal. Alan García se suicidó antes de ir a la cárcel por sobornos en el caso Odebrecht. Al exmandatario Pedro Pablo Kuczynski la Fiscalía ha pedido 8 años de sentencia por el delito de colusión. Los últimos expresidentes, Dina Boularte y José Jerí, destituidos por el Congreso, tienen investigaciones por corrupción.

El contraste, existe un presidente del Banco Central, Julio Velarde, elegido el 7 de septiembre del 2006 (Gobierno de Alan García) y se mantiene en el cargo durante veinte años, lo que genera confianza local e internacional y goza de respeto y consideración a sus labores.

Según datos oficiales, en Perú existen tres virtudes, entre otras: estabilidad económica y fiscal, control de una inflación baja y un endeudamiento controlado, que no compromete más allá del 35 % del PIB. Esto ha permitido un sostenido crecimiento económico durante los últimos años.

Esto no significa que hoy no existan preocupaciones por la inestabilidad política y el reciente nombramiento del cuestionado político de izquierda, José María Balcázar. Más allá de las acusaciones de corrupción, estafa y fraude, hay temores por el indulto a Pedro Castillo, su coideario político.

En tanto, en Ecuador las voces de oposición se oponen a todo cambio, lo que afecta a la apertura y al desarrollo económico y de manera especial en sectores sensibles, energético, eléctrico y minero, y que a los países vecinos les ha generado estabilidad y el ingreso de miles de millones de dólares. Ojalá algún día entiendan y piensen en el desarrollo del país, más allá de los gobiernos de turno. (O)