Recordemos elementos básicos de economía. Cuando un país “gastador” como EE. UU. tiene un déficit externo (exportaciones versus importaciones de bienes y servicios) es porque, de manera agregada, el Gobierno y los privados gastan en consumo e inversión más que sus ingresos, mientras un país “ahorrativo” tiene un superávit. Es la interpretación tradicional, pero el equipo de Trump tiene otra. Dicen que hay déficit porque le ingresan capitales de afuera masivamente, ya que EE. UU. es el refugio financiero más seguro y el dólar la moneda mundial central, y con esos fondos la economía se torna más “gastadora”, se fortalece el dólar y pierden competitividad, y así tienen que protegerse devaluando al dólar y poniendo aranceles. Y la forma de hacerlo es buscando a los países con los que tienen déficit e intentar convertirlo en superávit... aunque como expliqué hace 15 días, bajo ninguna visión tiene sentido buscar con quién hay déficit o superávit, porque es un tema macroeconómico agregado y no específico a cada relación ni país por país, ni producto por producto.
Y ahora tenemos el acuerdo comercial con EE. UU. partamos de un hecho: no es fácil negociar con el Gobierno estadounidense porque aplica “su peso” y amenaza en esa u otras áreas. Y hay que aceptar en buena medida lo que viene, negociando “lo menos mal posible”, porque la alternativa es peor. Todo comenzó con la imposición de una sobretasa del 15 % (a algunos países el 10 %, a la mayoría más del 15 %, Ecuador sacaba algunas ventajas relativas). Y la negociación americana ha consistido en plantear: te elimino esa sobretasa (volvemos al punto inicial) si me das ventajas que no existían antes. Visión de entrada favorable a los EE. UU. queriendo así empujar hacia un superávit. ¿Lo esencial?
Cero aranceles para el ingreso inmediato a Ecuador de bienes de capital y tecnológicos americanos (lo podríamos hacer sin negociación), y enseguida (o en pocos años) de productos agrícolas y agroindustriales (unos con cuota). Se aplica a más del 80 % de productos americanos.
Ingreso de productos ecuatorianos a EE. UU.: eliminación amplia de la sobretasa, no es una ventaja ya que antes no existía y en los próximos meses debe o no ser ratificada ya que la Corte Suprema la declaró ilegal, en todo caso es una ventaja frente a los países que la sigue teniendo. No se eliminan o rebajan las tasas anteriores (ojo, el camarón está excluido de la negociación, para proteger a productores americanos). La ventaja se aplica a algo más del 50 % de nuestros productos.
En conjunto. No hay mecanismos de arbitraje. Puede terminar en cualquier momento con un preaviso de 30 días. Nos empuja a seguir restricciones comerciales americanas en particular puede afectar TLC con China o Europa.
Sin duda, cualquier importación sin aranceles es sana para la economía porque favorece a todos, mientras los productores con nueva competencia (agro y agroindustriales) tienen que tornarse más competitivos para poder enfrentarlos o dedicarse a otras actividades en las que somos mejores. Pero para que eso sea sensato deberían existir plazos razonables para alcanzar esos objetivos de competitividad y no los hay. ¡Negociación demasiado asimétrica que en conjunto es más bien negativa! (O)









