La revolución de la inteligencia es un libro que lo escribió hace años Luis Alberto Machado, me lo leí unas tres veces y por él entendí que no hay ninguna diferencia física entre un genio y una persona normal, no es asunto de color, raza, ubicación geográfica, el tema es la educación. Siempre me pregunté ¿por qué en mi país, inmensamente grande para el número de habitantes que tenemos y con tantas riquezas, vivimos en medio del hambre y la miseria? Hay otros países que son islas y viven en mejores condiciones, pero después entendí que todo parte de la educación, esta es la que nos enseña la forma de ver el mundo, es la forma como “los políticos” ven la situación y van a ejercer su función con buena actitud, responsabilidad, honorabilidad y honradez, todos saben lo que tienen que hacer por el bien común.

Momentos que nunca vuelven

El cerebro de todo ser humano que apenas pesa kilo y medio tiene más de 100.000 millones de neuronas, la computadora más sofisticada del universo, imagínense si todos fuéramos instruidos para ponerlo en acción, el mundo fuera distinto, lo que pasa es que hay un grupo de individuos que se han atribuido la dignidad de líderes y desde el gobierno o desde el capital tienen sometidos a los pueblos a normas que en vez de favorecerlos los perjudican, tanto el estado como el capital explotan y no permiten el progreso de las naciones.

Los cambios necesarios

Dios es tan justo que a todos en el mundo nos da la misma inteligencia, el mismo sol, el mismo cielo, las mismas estrellas, la misma tierra, el mismo aire y el mismo mar; sin embargo, en unas partes unos viven mejor que en otras, el gran secreto es la educación, el esfuerzo, el trabajo y la dedicación.

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Constructivismo y pensamiento crítico

La grandeza del hombre es su propia imperfección, porque esta nos permite que a partir de los propios fracasos busquemos la superación. (O)

Hugo Alexander Cajas Salvatierra, médico y comunicador social, Milagro