Es un tema muy de moda. Indudablemente es uno de los éxitos del gobierno de Guillermo Lasso que puso tan delicado tema en atención prioritaria. La Muy Ilustre Municipalidad de Guayaquil está tomando cartas en el asunto y esto está muy bien. El tema debe seguir tratándose con más intensidad en razón de que una buena nutrición garantiza futuros seres humanos inteligentes, buenos hijos, buenos alumnos, gente entendedora y actos para recurrir al profesionalismo, entorno también que los hace aptos para repeler el submundo de los vicios. En nuestro país hay que crear muchas cartillas, pero en este caso la dirigida a los padres que les recuerde sus obligaciones como jefes de familia y contenga la más importante de las recomendaciones nada menos que la que ha dispuesto el Creador que es del tenor siguiente: “Si alguien no mantiene a los suyos, en especial a los miembros de su casa, ha rechazado la fe”. Esta es una severa orden que supone mucho esfuerzo y disciplina, mantener es un término muy amplio y muy claro para el buen entendedor.
Debemos destacar el esfuerzo de los gobiernos al promover la lactancia materna. Así es, la extensión de la familia, el número de hijos tiene un límite y no estoy de acuerdo con los que piensan lo contrario. El límite lo dan las posibilidades familiares. Lo dicho es mejor que pensar que cada niño nace con un pan bajo el brazo. Esto tiene relación directa con la nutrición infantil. Nos entristece y nos conmueve observar en nuestras esquinas niños mendigando para comer, desnutridos, en harapos con abultados vientres y sin escolaridad, y frente a ello una sociedad que no reacciona en la medida de las técnicas existentes para defender a los niños. La desnutrición infantil hoy es pasto de las mafias que aprovechándose del régimen legal utilizan a estos niños, quienes por su condición acceden a tales requerimientos. El tema es muy recurrente al extremo de que hoy en la legislatura se debate si deben recibir condenas al igual que las personas adultas. La desnutrición infantil causa contrariedades y desajustes familiares, uno es un hogar con niños bien alimentados y sanos y otro es el que sufre. Hay que defender a la familia y esto se cumple protegiendo a los niños. La comparación es materia de reflexión de los padres y eso lo demandamos. No puede existir en nuestra sociedad la desnutrición infantil. (O)
Rafael Mendoza Avilés, abogado, Guayaquil