Los retos en lo económico no quedan atrás en este 2025, puesto a que hay que garantizar los ingresos fiscales, el gobierno de turno tendrá la imperiosa necesidad de mejorar la recaudación tributaria, pues si quitamos las contribuciones, las autorretenciones y el impacto del IVA, esta ha disminuido, producto de la desaceleración económico agravada por la inseguridad y los cortes de energía sufridos en el 2024, que son dos tareas aún pendientes para el actual y próximo gobierno.
En lo político: ¿qué nos depara el 2025?
Si bien en el corto plazo al parecer se superaron los racionamientos de energía, las soluciones deben ser de largo plazo, involucrando un cambio de matriz energética. Además, es menester continuar con el impulso al comercio exterior, a través de la diversificación de nuestra oferta exportable y la búsqueda de nuevos acuerdos comerciales (siendo el de Canadá el más próximo).
Polarización política en Ecuador
Asimismo, hay que garantizar los flujos de inversión extranjera, especialmente a sectores económicos con un importante efecto multiplicador, por ejemplo, la minería. Esperemos se logré el acceso a mercados internacionales a través de la reducción del riesgo país, por otro lado, debe continuarse con el cumplimiento de los compromisos con los organismos multilaterales de crédito (especialmente el FMI, reflejado en las visitas técnicas que realizan para evaluar los avances del país). La seguridad social será otro reto que atender, pues se sigue dilatando la toma de decisiones importantes alrededor de esta problemática; y la lista de retos continúa, pues estos son múltiples, diversos y complejos, para superarlos se requerirá voluntad política, coordinación entre los diversos actores políticos y en especial recursos.
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Ojalá se antepongan los intereses del país y no los particulares. (O)
Jorge Calderón Salazar, analista económico, Guayaquil