A las personas con discapacidad visual, la música, la literatura, el teatro y las diversas expresiones de arte nos ayudan a desarrollar nuestras destrezas y a comunicarnos con el mundo exterior. De este modo, podemos mostrar nuestras capacidades, además transmitir a la sociedad nuestros sentimientos, necesidades y los obstáculos que tenemos que atravesar en el medio y cómo los superamos.
El arte, además, es una forma de protesta que a veces utilizamos para decir a las demás personas ya sea con humor, drama, desahogo..., presentando una obra de teatro, una narración, una danza, interpretando una canción, etc.; muchas situaciones como un grito que puede ser desesperado, o de esperanza, para que nuestros derechos, trabajos, sugerencias, todo lo que necesitamos decir llegue a los oídos de los demás, de los gobernantes, y comprendan nuestro mundo. Expresamos que nuestra discapacidad visual no nos impide destacarnos en el ámbito que nos propongamos, pero necesitamos más apoyo (por ejemplo, calles bien pavimentadas con rampas, semáforos digitales con sonidos, más oportunidades de trabajo, revisión de la legislación...). Nuestras anécdotas están llenas de aventuras y experiencias enriquecedoras que son convertidas en poesías y obras literarias. Todas nuestras tristezas y alegrías nos permiten salir adelante y se pueden leer en hermosos versos que creamos, damos a conocer en las reuniones de nuestras asociaciones en Pichincha. También nos gusta asistir a encuentros culturales como el de la Academia Ecuatoriana de la Lengua para escuchar narraciones de cuentos. Por medio del arte, nosotros damos mensajes y nos educamos para tener las mismas oportunidades que quienes son llamados personas “normales”. Nosotros también somos normales, personas, y creativas, luchadoras, emprendedoras. (O)
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William Efraín Damián Damián, Quito