Calles de la Alborada están llenas de excrementos.
Dueños de perros, gatos, a diferentes horarios los sacan a tomar sol a la calle y les dicen: “haz popó, haz pipí”. Los animales hacen necesidades orgánicas; tú pisas sin querer, te llevas al hogar la mugre apestosa en la suela del calzado. Autoridades, obliguen a los dueños de mascotas a recoger los excrementos. (O)
Octavio Delgado, Guayaquil