Las emociones son parte de nuestra vida. El niño pequeño necesita fuertes lazos con el entorno familiar. La ternura, la protección y el sentimiento de unidad son fundamentales en etapa infantil. Crecer es ir abriéndose a los demás e ir aprendiendo modos de relación en donde, si se educa, se afianza la autoestima. Creo que se afianza nuestra autoestima y surgen la compasión, la comprensión, la solidaridad y el respeto a los demás.

Oírse a uno mismo

Desde el respeto y el reconocimiento que recibe el niño surge la comprensión de que él y los demás son personas, y, por tanto, tienen una dignidad. Ahora bien, en situaciones conflictivas concretas, ningún principio ni ningún consejo será capaz de frenar las conductas de quienes estén acostumbrados a hacer lo que quieren, porque fueron educados en el individualismo, es decir, en la ilusión de ser el centro de todo. (O)

José Antonio Ávila López, Barcelona, España