No es ninguna novedad que ciertos motociclistas constituyen un verdadero peligro por su mala forma de conducir a vista y paciencia de autoridades que deberían controlarlos; casi me atropellan. Rebasan en cualquier dirección, aun a los vehículos que están detenidos por el semáforo en rojo, buscando un pequeño espacio entre estos o subiéndose a la vereda.

El manejo de vehículos sin control ni normas que lo regulen pone en peligro al peatón y causa accidentes por imprudencia. Muchos motociclistas conducen a velocidad superior a la de los carros. Debe desestimularse dicho proceder anárquico imponiendo multas especiales a los infractores. Si se norma un límite de velocidad, también será fácil detectar a posibles pillos y sicarios. Varios meses atrás el gobernador de Guayas expresó que debía prohibirse que vaya más de una persona en una moto; la alcaldesa de Guayaquil se opuso porque la medida no serviría si no se dotaba a la ciudad de más policías. Un error, al menos si fuera prohibido viajar dos personas en una moto (excepto para ciertos casos), la población estaría atenta y alertaría a la policía por acción sospechosa. Dicha prohibición debería ser a nivel nacional. Adicionalmente, a los vigilantes y los policías metropolitanos deberían dotarlos de armas para junto con la Policía Nacional y el Ejército combatir a rateros y sicarios. (O)

Jorge William Tigrero Quimí, economista, Guayaquil