En el Ecuador, como en muchos otros países, el arroz es un alimento básico en la dieta alimenticia. Se siembra principalmente en las zonas de Guayas y Los Ríos, teniendo un total de área de cultivo aproximado de 300.000 hectáreas, con un rendimiento de 3,8 toneladas por hectárea, cifra baja en relación con las obtenidas en países vecinos como Colombia y Perú, que están sobre las cinco toneladas, con un promedio de dos ciclos de siembra por año.
Durante su ciclo de cultivo a esta gramínea le afectan una serie de enfermedades por su característica de monocultivo extensivo, siendo una de las principales la denominada Mancha circular (Helminthosporium oryzae), la cual se encuentra directamente asociada con la baja fertilidad de este cultivo.
El hongo infecta en cualquier etapa del cultivo; sin embargo, las incidencias más críticas ocurren en la etapa final del ciclo de cultivo. Las lesiones foliares varían desde pequeños puntos hasta manchas circulares u ovales que se distribuyen casi uniformemente por toda la lámina foliar.
La coloración inicial característica que presenta es marrón, se torna más clara en el centro y aparece con frecuencia un halo amarillento. A nivel de panícula el fitopatógeno invade el cuello, raquis, ramificaciones y granos (glumas), originando manchas marrones cubiertas por crecimiento del hongo. Esto disminuye el rendimiento y calidad molinera.
Dentro de las estrategias de manejo de cultivo para disminuir la incidencia de esta y de otras enfermedades se debe utilizar semilla de alta calidad (semilla certificada); efectuar una fertilización en base a las necesidades del cultivo, utilizando herramientas necesarias como análisis de suelo y foliares; realizar un buen control de malezas en la época correcta utilizando herbicidas específicos para las malezas predominantes en campo y combatirlas en los primeros estadios, adecuar un plan de manejo fitosanitario acorde a las necesidades u objetivo biológico presente, aplicado a dosis y época correctas. (O)
Kelly Bedoya Solórzano, estudiante, Guayaquil