Una fiesta multicultural llena de energía y alegría es lo que se vivió en el barrio chino de Guayaquil, llamado así de manera popular por la afluencia de locales comerciales que se asientan a lo largo de la calle Sucre y la calle Colón, centro de la ciudad.
La mañana de este 29 de enero, este rincón de la urbe porteña se pintó de rojo y amarillo, colores tradicionales en la cultura china, porque creen que simbolizan la suerte y la prosperidad.
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El encuentro estuvo acompañado de un desfile que arrancó en los exteriores del Museo Municipal de Guayaquil, desde donde los tradicionales dragones -maniobrados por dos personas- danzaron al ritmo de los tambores y platos chinos.
Las figuras mitológicas visitaron cada uno de los almacenes, entre ellos panaderías, dulcerías, despensas de comida, tiendas de zapatos, importadoras y los infaltables restaurantes de comida asiática, mejor conocido como chifas.
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Algunos locales recibieron a los dragones con una lechuga colgada en sus puertas, que posteriormente era devorada (simbólicamente) por las figuras, un ritual con el que se cree se atraen la abundancia y el éxito para los negocios en este nuevo año.
Niños y mayores disfrutaron de este encuentro en el que se encontraban citadinos y chinos con sus atuendos afincados en Guayaquil. “Viva el Año Nuevo chino”, exclamaba una señora mientras se venteaba con un abanico para lidiar con el extenuante calor que fue parte de esta jornada.
El encuentro fue aprovechado también para abordar la iniciativa de oficializar al barrio chino en el Municipio de Guayaquil con un fin turístico y cultural.
“Con las direcciones que nos hemos reunido están de acuerdo, y se están asegurando de que el proyecto del barrio chino no transgreda las ordenanzas municipales”, explica Victoria León, miembro del Comité del Barrio Chino, quien estima que en Guayaquil hay 35.000 familias.
“Nosotros hemos nacido en este barrio, nuestros padres pusieron en la calle Sucre y Colón no solo nuestros hogares, sino también sus negocios. Aquí fueron los primeros asentamientos de nuestros antepasados”, añade.
Jaime Wong, presidente del Comité del Barrio Chino, explica que el proyecto contempla varios puntos, entre ellos, centros culturales, un mercado nocturno, estructuras con la arquitectura china, iluminación y más. “Va a ser muy colorido. Somos chinos ecuatorianos”, asegura.
Arturo Escala, concejal de Guayaquil, asegura que al momento el proyecto presentado por la comunidad china tiene un 20 % de avance. “El proyecto debe determinar cuáles calles van a ser peatonales y cuáles no. Y por eso los técnicos deben ver que cumplan las ordenanzas y leyes para seguir adelante”.
“Guayaquil fue construida por migrantes, ya que era un puerto. Lo que ha hecho grande y cosmopolita a Guayaquil es esa variedad de gente, por eso reconocemos el trabajo de los migrantes”, agrega el funcionario.
El Año Nuevo chino se celebra durante quince días en varias partes del mundo y la finalidad principal es el reencuentro con la familia. (I)