Enseñar a respetar a todos, a reconocer un acoso que podría pasar desapercibido o ser naturalizado por una “cultura machista en la que vivimos”, y que todos (incluidas entidades privadas y públicas) trabajen en mejorar la educación y la formación son parte de los retos inmediatos que tiene la sociedad ecuatoriana para evitar la violencia de género que se repite en cualquier escenario y circunstancia, cuentan psicólogas y educadoras.