El agujero de la capa de ozono sobre la Antártida alcanzó en 2026 una extensión inusualmente grande y se convirtió en el séptimo mayor registrado en casi cinco décadas de observaciones. Así lo informaron científicos de la NASA y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA).Entre el 7 de septiembre y el 13 de octubre, el agujero cubrió una superficie promedio de unos 25 millones de kilómetros cuadrados, más del doble del territorio de Estados Unidos. Su mayor extensión se registró el 18 de septiembre, cuando llegó a los 27,1 millones de kilómetros cuadrados.Los científicos atribuyen este crecimiento a condiciones meteorológicas atípicas y a un vórtice polar especialmente intenso. Este sistema de vientos mantiene el aire frío alrededor de la Antártida y favorece las condiciones necesarias para que se destruyan las moléculas de ozono en la estratosfera.Pese a su tamaño, el deterioro no fue tan severo como el registrado en los agujeros de 2006 o 2000. La NASA y la NOAA señalaron que, sin la reducción de sustancias químicas perjudiciales para el ozono, la extensión de este año habría sido entre 3,5 y 5,2 millones de kilómetros cuadrados mayor.La recuperación de la capa de ozono sigue en marcha gracias a las restricciones internacionales establecidas por el Protocolo de Montreal de 1987, que impulsó la eliminación progresiva de compuestos como los clorofluorocarbonos (CFC), utilizados durante décadas en refrigeradores, aires acondicionados y otros productos.Estos químicos pueden permanecer en la atmósfera durante décadas. Por ello, los científicos estiman que la capa de ozono sobre la Antártida podría recuperarse hacia la década de 2070, aunque el comportamiento de cada temporada depende también de las condiciones atmosféricas. (I)