Las fuertes lluvias registradas en Guayaquil durante la tarde y noche de este domingo, 1 de noviembre, provocaron inundaciones en aproximadamente 40 sectores de la ciudad.

Uno de los sectores más afectados fue Las Orquídeas, en el norte de la ciudad, donde el desbordamiento de un canal ocasionó que el agua alcanzara el nivel del cuello en algunos puntos. La emergencia dejó a numerosas familias con pérdidas de enseres y electrodomésticos.

Hasta las 09:00 del martes, los efectos de las lluvias no solo eran visibles en Las Orquídeas.

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En la ciudadela del Río 1, junto a la autopista Narcisa de Jesús, la maquinaria contratada por los residentes continuaba con las labores de limpieza tras los dos aluviones registrados entre las 20:30 y las 21:30 del domingo.

Agua, lodo y palizada descendieron desde el Bosque Protector Cerro Colorado y arrastraron varios vehículos estacionados.

Nataly Vera, presidenta de la Asociación de Moradores de la ciudadela, explicó que el material también cubrió un canal de aproximadamente cuatro metros de profundidad y desplazó sus rejas de seguridad.

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La dirigente recordó que los vecinos habían financiado anteriormente la limpieza de esa estructura para facilitar el paso del agua. Sin embargo, los sedimentos volvieron a obstruirla durante los aluviones.

Los aluviones taparon las vías de acceso. Foto: El Universo

Este martes, 3 de noviembre, los residentes contrataron volquetas y maquinaria por cerca de $ 300 para retirar el lodo y habilitar las vías de acceso.

Vera señaló que la asociación había enviado, aproximadamente un mes antes, una solicitud para que inspeccionaran el sector debido a la presencia de grandes rocas desprendidas del cerro que representaban una preocupación para las viviendas cercanas.

A su criterio, las autoridades debieron realizar estudios del terreno, evaluar los riesgos y ejecutar labores de limpieza de canales y ductos antes de la emergencia. “Primero, hacer una inspección, saber en qué condiciones estamos, saber qué tan necesario es tomar acciones”, sostuvo.

Ahora, los moradores esperan que se determine técnicamente qué intervenciones necesita la zona, entre ellas posibles muros de protección o la evacuación de viviendas, según el nivel de riesgo.

Canal taponado con lodo y otros materiales. Foto: El Universo

Vera también cuestionó que, pese a la visita de funcionarios municipales después de los aluviones, todavía no tengan información sobre las acciones que se ejecutarán: “Hasta ahora no tenemos ni siquiera información de si van a venir a hacer algo”.

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Este martes, el ministro de Infraestructura y Tecnología, Roberto Luque, recorrió el sector y dispuso el envío urgente de maquinaria para atender las afectaciones. En la ciudadela habitan alrededor de 460 familias, es decir, cerca de 1.400 personas.

En Mi Lote, fase 2B, Rosalía Rodríguez continuaba limpiando y evaluando los daños en su vivienda, donde vive junto con su esposo y sus cuatro hijos.

Apenas habían transcurrido cuatro horas desde que el agua comenzó a descender lentamente tras las inundaciones del domingo.

El nivel del agua superó la cintura e ingresó a las viviendas. Los muebles de Rodríguez quedaron mojados y su refrigeradora también sufrió daños.

Desde 2019, cada vez que se registran lluvias fuertes, la familia debe invertir cientos de dólares en reparaciones y en la reposición de electrodomésticos afectados.

Según Rodríguez, el problema radica en que el ducto cajón ubicado a la altura de la manzana 5525 no tiene capacidad suficiente para evacuar el agua.

A esto se suma que los canales alternos son obstruidos por arroceras para habilitar caminos que faciliten el acceso a las plantaciones, lo que impide que el agua avance hasta el puente de Villa Bonita.

Los canales alternos están taponados, impidiendo el paso del agua. Foto: El Universo

La acumulación de maleza también agrava la situación. Cuando se presentan lluvias intensas, el agua se acumula en el ducto cajón y termina provocando inundaciones en el sector.

A estas dificultades se suma otra preocupación de los moradores. Rodríguez y otros vecinos han identificado fisuras en las uniones del asfalto sobre el ducto cajón.

Cuando la estructura se inunda, el agua comienza a salir a borbotones del suelo. Temen que el paso de un vehículo pesado pueda provocar un hundimiento.

En oficios enviados a las dependencias locales en septiembre de 2026, los residentes solicitaron la limpieza de estos espacios. Sin embargo, las inundaciones que enfrentan desde 2019 mantienen su preocupación ante la posible llegada del fenómeno de El Niño.

“Si con la lluvia más pequeña se nos inundaba, ahora imagínese que se viene El Niño. Nos ahogamos”, expresó Rodríguez.

Otra de las zonas afectadas fue la decimotercera etapa de la Alborada, en la avenida Los Tulipanes, detrás del colegio Liceo Albonor. Allí, el agua ingresó a las viviendas y alcanzó cerca de un metro de altura durante las lluvias del domingo.

Carlos Mora, residente en el sector, cuestionó que las inundaciones persistan pese a los trabajos de construcción de ductos y cajones que se ejecutan desde hace aproximadamente 20-25 días.

Según Mora, los materiales removidos durante las obras quedan acumulados en las calles y, cuando llueve, son arrastrados hacia los sumideros, lo que dificulta el drenaje del agua.

Según moradores, la mala disposición de los materiales de la obra tapona los sumideros. Foto: El Universo

“Deberían, ya que están trabajando, recoger los materiales todos los días. No lo hacen, dejan eso ahí”, reclamó.

El residente también pidió que se aceleren las intervenciones y que se informe a los moradores cómo funcionará el nuevo sistema de evacuación de aguas lluvias.

“No socializaron; no se sabe en sí qué mismo van a hacer. Todos conversamos el uno con el otro y no sabemos qué es lo que van a hacer”, manifestó.

Mora contó que las inundaciones son recurrentes y que, en esta ocasión, perdió muebles, el comedor y varias sillas.

Además, explicó que el agua permanece cerca de tres horas o más en el sector. Por ello, las familias deben esperar a que baje la marea para comenzar a limpiar sus viviendas, incluso durante la madrugada. (I)