Karina Miranda
Guayaquil.- El fenómeno de la violencia en sus distintas expresiones nos hace impotentes y nos ha convertido en simples observadores; en sujetos incapaces de actuar. Algunos hablan de que son exageraciones de la prensa en cuanto al tema, o nos enfrascamos en asuntos de otros países, en dimes y diretes secundarios pero no asumimos nuestro papel ante este terrible mal.
Sabemos que las leyes no están hechas para el ciudadano de bien, honesto, trabajador; sino que respaldan, encubren, favorecen las malas acciones. Nos implementaron nuevos conceptos acerca de hurto y robo; quitaron la penalización a los cheques sin fondos, etcétera. ¡Cuántas personas se han quedado ultrajadas, defraudadas, estafadas, limitadas ante estas disposiciones y callaron sus voces permitiendo que las puertas de los "hoteles penitenciarios" se abran y muchos reos salgan libres; entre otras leyes absurdas. Es hora de crear nuevas leyes que hablen de seguridad ciudadana; que brinden derecho a la vida, a la tranquilidad social. Durante las campañas para asambleístas muchos prometieron darnos este derecho, prometieron darnos leyes justas, pero todo se quedó en el olvido. ¡Basta de tanta impotencia, es hora de cambiar!
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Karina Miranda,
Guayaquil