Cada día, los hospitales consumen grandes cantidades de energía -en muchos de los casos proveniente del uso de combustibles fósiles-, y para el medioambiente eso significa una menor oportunidad de recuperarse de los nocivos gases de efecto invernadero emitidos a nuestra atmósfera, provocando así una grave crisis climática.
Pero no todo está perdido, pues en un mundo que camina con paso firme hacia la sostenibilidad, los hospitales ya empiezan a ser protagonistas de una revolución. En Guayaquil, el complejo hospitalario Alejandro Mann es un ejemplo concreto gracias a Veolia, que impulsa un proceso de descarbonización y eficiencia energética pensado no solo para reducir costos, sino también para mejorar el confort de los pacientes y el personal médico.
El proyecto de descarbonización que Veolia ejecuta en el Alejandro Mann -que incluye al Hospital de Niños Roberto Gilbert y al Hospital de Especialidades Alfredo G. Paulson-, “es un enfoque integral para optimizar el uso de la energía y, con ello, evitar emisiones de base del hospital”, señala el responsable de las operaciones de Veolia en edificaciones, Carlos Andrés Proaño.
Explica que el objetivo principal es mejorar la eficiencia sin sacrificar la calidad del servicio, promoviendo el ahorro para el hospital y una menor huella de carbono, y así marcar el camino hacia hospitales más sostenibles en la región.
Entre los beneficios directos de esta iniciativa, Proaño menciona un ahorro energético significativo. En términos concretos, “estamos hablando de un bombeo hospitalario” que permite ahorrar entre 15 y 20 por ciento; además de la reducción de consumo.
Tecnología de vanguardia al servicio de la salud
Una de las piezas fundamentales en este proyecto en el Alejandro Mann es la plataforma de monitoreo de Veolia llamada Hubgrade. Es un sistema digital que combina tecnología avanzada e inteligencia artificial con la experiencia humana para monitorear y optimizar recursos como el agua, la energía y los residuos en tiempo real.
Esta plataforma le permite a Veolia controlar la infraestructura de la planta de agua helada -sirve para la generación de energías más limpias- que se encuentra en el complejo, predecir riesgos, mejorar la eficiencia, reducir costos y ofrecer servicios más sostenibles. Proaño explica que las tecnologías onsite del cliente, combinadas con la gestión de Veolia, permiten optimizar las operaciones hospitalarias, garantizando un servicio de calidad al menor costo posible.
El vocero de Veolia para el contrato con la Junta de Beneficencia, a cargo del Complejo Hospitalario Alejandro Mann, refiere que los procesos de Veolia -probados en otros lugares del mundo- se han adaptado a la realidad ecuatoriana y pueden perfectamente replicarse en otros edificios del sector sanitario, así como en espacios comerciales.
Proaño indica que el principal desafío es intervenir sin interrumpir un servicio crítico 24/7: “La planta debe seguir operando; debemos detectar brechas, generar planes de acción y actuar sin detener la operación”. Para ello, se plantean aislar procesos y trabajar por fases, sin comprometer la atención a pacientes.
En pocas palabras, la eficiencia energética en climatización representa una gran parte del consumo y, por tanto, es clave para avanzar hacia hospitales más competitivos y sostenibles. Este paso en Guayaquil no es solo una mejora técnica, es un llamado a la conciencia ambiental y a la responsabilidad compartida: cada kilovatio optimizado, cada tonelada de CO2 evitada y cada decisión que priorice la eficiencia energética reducen el impacto humano sobre el planeta.
CÓMO FUNCIONA UNA PLANTA DE AGUA HELADA
Funciona mediante un proceso de enfriamiento centralizado que optimiza el consumo de energía y garantiza una temperatura estable para las instalaciones hospitalarias.
A continuación, te explico cómo funciona de manera general:
1. Captación y producción: El agua helada se produce en unidades específicas que permiten mantener temperaturas constantes necesarias para la climatización del hospital.
2. Distribución: El agua helada viaja por una red de tuberías hacia los sistemas de climatización en diferentes áreas del hospital, reemplazando unidades de aire acondicionado fragmentadas.
3. Temperatura y control: El agua helada pasa por intercambiadores de calor o enfriadores que extraen el calor del aire o del agua que circula en los sistemas de climatización del hospital.
La regulación se realiza mediante sistemas inteligentes que ajustan la cantidad de agua helada entregada según la demanda, optimizando la eficiencia energética.
4. Recuperación y reutilización: Las plantas de Veolia incorporan tecnologías que aprovechan el calor residual para otros usos en el hospital. Esto contribuye a reducir la carga en otros sistemas de generación de energía y mejora la eficiencia general.
5. Automatización: Se monitorea en tiempo real el rendimiento, consumo energético, temperaturas y carga, permitiendo detectar rápidamente ineficiencias y ajustar parámetros para mantener un funcionamiento óptimo.




