Silvia no paraba de recibir abrazos. Su esposo, su hija, las enfermeras y los doctores. Todos la felicitaban por la valentía de haber afrontado un trasplante cardiaco y haber salido con excelentes resultados que le permitieron cumplir sus 53 años y que tenga la posibilidad de participar más adelante en una maratón de personas trasplantadas.