Guayaquil vio cómo el voraz incendio consumió parte de la infraestructura del complejo de edificaciones Multicomercio, ubicado en las calles Cuenca y Eloy Alfaro, en pleno centro de la urbe porteña. El 11 de febrero, el fuego se movía entre pisos de las torres.

Dos de esas estructuras cayeron y otras permanecen en evaluación ante el riesgo de que cedan.

El siniestro se produjo en una bodega de aproximadamente 6.000 metros cuadrados con alta carga de material combustible, lo que generó temperaturas extremas y el posterior colapso parcial de la estructura.

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Los bomberos han tomado precauciones para ejecutar sus labores en la ‘zona cero’. El uso de tecnología es lo que ha facultado que las acciones sean exactas aún sin estar dentro del área que se mantiene con focos de calor.

Actualmente, 20 unidades y 50 bomberos permanecen en el sitio ejecutando labores técnicas de enfriamiento de la estructura y de los puntos calientes identificados al interior, a fin de evitar reactivaciones.

En el puesto de mando se monitorea la situación. Foto: Francisco Verni Peralta

Sensores y cámaras son los ‘ojos’ del Cuerpo de Bomberos de Guayaquil en el área en la que aún se observa la salida de humo.

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El mayor Willy Muñoz explicó que para detectar posibles desplazamientos en la edificación se instalaron sensores láser de movimiento capaces de medir variaciones milimétricas.

Los artefactos permiten ver si hay un desplazamiento, por más pequeño que sea. Este dispositivo da una alerta que inmediatamente envía una señal a través de Bluetooth hacia los operadores que están en el Puesto de Mando Unificado que está a la altura de la calle Brasil.

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Hay cuatro kits de sensores de movimiento estructural ubicados en el perímetro del edificio. Los dispositivos pueden detectar desplazamientos laterales o hacia adelante y atrás.

Muñoz explicó que pueden detectar movimientos milimétricos. Están ubicados en las diferentes paredes de las torres y envían cada 15 o 30 minutos si hay algún tipo de desplazamiento.

El margen de error de estos equipos es reducido. El mayor de los Bomberos de Guayaquil explicó que, en casos como el incendio de ahora, puede darse de que haya interferencia de humo y detecte el humo como movimiento.

Los dispositivos son operados por personal de divisiones del Cuerpo de Bomberos. Foto: Cortesía Bomberos Guayaquil

Además del monitoreo estructural, el Cuerpo de Bomberos opera cuatro drones equipados con cámaras térmicas y sensores de aproximación, distancia y temperatura. Dos de ellos son analógicos y el resto, digitales. Los drones pueden tener hasta cinco cámaras.

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En este incendio, los dispositivos han alcanzado alturas de hasta 100 metros sobre las edificaciones y desde esa perspectiva apuntan y emiten la temperatura real que puede ser del piso o del área como tal.

Por ejemplo, al mediodía de este sábado, uno de estos drones sobrevoló la zona de las torres colapsadas y detectó temperaturas superiores a los 35 grados en ciertas áreas.

Muñoz explicó que las imágenes térmicas permiten identificar focos de calor. En imágenes transmitidas en tiempo real se pueden visualizar estos focos amarillos y rojos, que en algunos casos no es fuego.

La operatividad de estos drones es de 24 horas. El dispositivo es bajado por operadores del Cuerpo de Bomberos para su recarga.

Por turno trabajan entre cuatro y seis especialistas entre los que figuran ingenieros, arquitectos y personal de rescate. El equipo humano está dividido en tres jornadas para mantener vigilancia 24/7.

El monitoreo se complementa con aproximadamente 20 cámaras térmicas por turno. La institución cuenta con más de 200 vehículos, todos equipados con este tipo de cámaras.

El perímetro de seguridad establecido en la emergencia registrada en las calles Cuenca y Eloy Alfaro se mantiene entre 50 y 100 metros. Los equipos tecnológicos se ubican a unos 25 metros de distancia del edificio, según el cálculo técnico realizado.

Son nuestros ojos y el tacto de los bomberos que estamos trabajando”, concluyó Muñoz. (I)