Después de 16 años, Roberto Murillo volvió a la procesión del Cristo del Consuelo que se realizó este viernes, 3 de abril. Esta vez llegó con una historia marcada por la pérdida y la resistencia.

Murillo dejó de acudir a este multitudinario recorrido religioso tras la amputación de la pierna derecha.

Antes de la cirugía participaba con regularidad. “Antes de la amputación yo venía siempre, después de la amputación es la primera vez y se siente mejor que nunca”, cuenta.

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La pierna del feligrés atravesó un cuadro complejo de mala circulación que derivó en la pérdida de la extremidad.

Una nueva perspectiva a los 59 años

Hoy, a sus 59 años, retoma el recorrido con otra perspectiva, lo hizo en silla de ruedas. “Como que otra vez estoy cogiendo fuerza y espero regresar y hacer esto todos los años”, dice sobre lo que significa este regreso.

Durante años, asegura, ha mantenido una lucha personal. “Sigo trabajando, nunca dejé de hacerlo. En mi pensamiento está siempre mi pierna”, expresa.

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Roberto trabaja desde hace 44 años en un club de Guayaquil. Antes fue profesor de tenis y actualmente se desempeña como coordinador deportivo. “Estoy contento por eso, porque todas son bendiciones”, afirma.

La promesa cumplida en Cisne 2

En esta ocasión se unió al recorrido a la altura del puente de la A, con la intención de llegar hasta el monumento del Cristo del Consuelo en el sector de Cisne 2.

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Murillo vive en el suburbio y decidió cumplir una promesa que venía postergando. “Yo lo tenía pensado desde hace varios días. Si mi hija no me llevaba, venía solo, pero yo venía”, asegura.

Su única hija lo empujaba a lo largo del recorrido. Su nieto iba sentado en la pierna mientras sostenía imágenes y cantaba fervientemente melodías religiosas.

El pedido familiar de Roberto Murillo

Mi principal pedido está enfocado en mi familia. “Mi pedido es darle una casa a mi hija”, dice. Vive con ella y con sus nietos.

En cuanto a su salud, dice que le da gracias a Dios por mantenerlo con vida y que ahora se “siente fuerte y con ganas de trabajar”. “Que Dios me dé fuerza para seguir trabajando, ayudar a mi hija y vivir tranquilos y con salud”, expresa. (I)

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