“Guayaquil ha sido una ciudad que se desarrolló fundamentalmente a base del comercio, comercio en la ciudad, pero para todo el país. La mayoría de los guayaquileños no ha sido empleado del Estado, no ha pertenecido a la burocracia; por el contrario, ha tenido constantemente que inventar trabajos, formas de ganarse la vida, de sobrevivir, y cada vez que ha habido problemas, por ejemplo, cuando hay un invierno fuerte, inundaciones…, muchas personas inventan trabajos, aprovechan ‘la oportunidad’ de aquello para ofrecer, para vender productos”, cuenta el sociólogo Homero Ramírez, exdirector de la escuela de Sociología de la Universidad de Guayaquil.