La explanada del monumento al Cristo del Consuelo, en el Cisne 2, congrega historias de vida, súplicas y agradecimientos entre los fieles católicos que acuden en procesión este Viernes Santo, 3 de abril.

Desde el amanecer, bajo un amplio resguardo policial, fieles católicos se acercan al sitio asentado junto a un ramal del estero.

La procesión del Cristo del Consuelo en el Cisne 2

Allí, los ciudadanos, en solitario o en grupos, dirigen su mirada hacia lo alto para observar la gigante imagen del Cristo. En medio de la presentación de la Orquesta Sinfónica de la Prefectura, se replican las oraciones y testimonios de la tradición que mueve la fe de los católicos congregados.

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La historia de José Ramírez, 75 años de fe

Entre la multitud, José Ramírez, de 75 años, camina lentamente con apoyo de un bastón metálico. A través de las calles estrechas del Cisne 2 avanza a ubicarse en una banca frente al monumento.

Este hombre, que reside en la 19 y la F, ha participado de la procesión durante cuatro décadas. La caminata, que parte del santuario de Lizardo García y la A, cumple su edición 66 en este 2026.

Desde hace tres años Ramírez presenta molestias en las rodillas. Tiene artrosis. Al caminar siente dolor fuerte y continuo en las articulaciones, por lo que solo cumple en la procesión el último tramo en el Cisne 2. No puede estar mucho tiempo de pie y prefiere mantenerse sentado.

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Un encuentro de fe y gratitud: José Ramírez y Manuel Avilés

Antes de las 07:00, por cuenta propia, él estuvo expectante en la explanada. Allí se encontró con otro hombre, Manuel Avilés, de 77 años, quien también reside en el suroeste y presenta problemas de movilidad.

“Me mueve que me dé fuerza, vigor y energía para poder estar en esta vida todavía, eso es lo mejor que le pido al Señor”, dijo Ramírez junto a su compañero.

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Otros hijos, sobrinos y hermanos de Ramírez caminaron desde el santuario del Cristo hasta la explanada, donde planeaban reencontrarse.

Ramírez miró a la imagen y agradeció que el cuerpo aún lo mantiene estable a nivel general. Pese a ello, él dijo sentirse temeroso de operarse por la hipertensión que padece.

En sus actividades laborales, él remarco que el Cristo del Consuelo lo protegió en el manejo de cableado de alta tensión para realizar conexiones en el sistema de transmisión.

“Agradezco que aún estoy con vida; hubo compañeros que murieron electrocutados”, manifestó el hombre jubilado desde hace diez años.

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Manuel Avilés: un carpintero con fe inquebrantable

El segundo hombre, Avilés, también arriba a la explanada con ayuda de un bastón y faja en la cintura por dolencias que presenta en la espalda, que sufrió un desgarro mientras laboraba como carpintero.

“Con la fe que le tenemos dependemos, sin él no somos nada; todos estamos aquí por él”, dijo este fiel.

Él agradeció por tener la oportunidad de realizar trabajos de carpintería en confesionarios en la iglesia San Antonio María Claret, de Urdesa, y de Czestochowa, en Acuarela del Río.

Fe, tradición y agradecimiento en el Viernes Santo

Avilés y Ramírez remarcaron que a pesar de su avanzada edad buscan seguir al Cristo hasta que tengan vida y posibilidades físicas. Para ellos es un acto de fe, tradición y agradecimiento. (I)