Roble, caoba, cedro y compoño son algunas de las especies de árboles nativos que comienzan a incorporarse al paisaje urbano de Guayaquil, en el marco del proceso de reconversión del arbolado que impulsa el Municipio para enfrentar el aumento de las temperaturas y los efectos del cambio climático.

La iniciativa contempla el reemplazo progresivo de palmeras por árboles propios del bosque seco tropical, con el objetivo de priorizar la restauración ecológica y fortalecer funciones ecosistémicas como la generación de sombra, la captura de dióxido de carbono (CO₂) y la regulación térmica en zonas estratégicas de la ciudad.

El plan es ejecutado por la empresa pública Parques EP y forma parte de la campaña de arborización promovida por la actual administración municipal, orientada a una planificación urbana adaptada a escenarios climáticos más extremos.

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De acuerdo con información oficial, los árboles nativos presentan una mayor área foliar en comparación con las palmeras, lo que contribuye a reducir el efecto isla de calor, mejorar la calidad del aire y generar condiciones ambientales más favorables para peatones, residentes y fauna urbana.

Entre las especies sembradas constan Tabebuia rosea (roble), Albizia multiflora (compoño), Swietenia macrophylla (caoba) y Cedrela odorata (cedro), variedades que, según criterios técnicos, aportan sombra efectiva, fortalecen la biodiversidad urbana y muestran una mayor capacidad de adaptación y supervivencia a largo plazo en el entorno urbano.

Las intervenciones se desarrollan en corredores viales considerados estratégicos, como las avenidas Felipe Pezo, Del Santuario, Gómez Gault, Juan Tanca Marengo, Rodrigo Chávez y Domingo Comín, donde la cobertura vegetal cumple un papel clave en la regulación del microclima, la reducción de la radiación solar directa y la recuperación del paisaje urbano.

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En cuanto a las palmeras retiradas, el Municipio informó que se trata de ejemplares de edad avanzada, cuyas condiciones limitan significativamente la posibilidad de trasplante o reubicación. Por esta razón, su retiro se realiza bajo criterios técnicos y su disposición final se efectúa en el relleno sanitario de Las Iguanas, donde ingresan a un proceso de clasificación y descomposición que permite reincorporar materia orgánica al suelo.

Debido a su edad avanzada, las palmeras retiradas no podrán ser trasplantadas ni reubicadas, por lo que serán llevadas al relleno sanitario para su clasificación. Foto: Cortesía

Las autoridades señalaron que estas acciones se replicarán de forma progresiva en otros sectores de la ciudad, como parte de una estrategia de restauración ecológica urbana orientada a consolidar una Guayaquil más verde y resiliente frente a los desafíos climáticos. (I)