En 2020, en los meses más críticos de la pandemia, Laura junto con su esposo analizaron cerrar el portal de su casa en la av. del Ejército, en Guayaquil, para tener una especie de patio en la parte frontal. En la cuarentena palparon que no tenían dónde tomar aire fresco o reunirse con sus hijos, además de la sala de la casa.
Dos años después, en octubre de 2022, obligados, cristalizaron ese plan luego que en dos ocasiones antisociales forzaran puertas y ventanas con destornilladores para intentar ingresar al inmueble. Eso no solo ocurrió en su casa, sino en varias viviendas ubicadas en esa calle.
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Con el primer intento de robo, sobre la puerta y una ventana, Laura ya había colocado otras estructuras de metal que las aseguraban de los robos.
“Lo que queríamos como algo para compartir en familia se convirtió en necesidad, porque ya no estábamos seguros al salir de casa y dejarla sola. Tuvimos que encerrarnos más de lo que ya estábamos”, contó.
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Para levantar el cerramiento, Laura invirtió $ 2.300 ya que tuvo que colocar tres metros de piso y armar tres portones de dos metros de altura. Estos últimos son movibles ya que, cuando los colocaron, no solicitaron permisos al Municipio.
“Con mi esposo dijimos que no íbamos a hacer media pared, sino solo cerramiento de hierro forjado y que se pueda retirar, por si el Municipio llega y nos dice que no es legal”, manifestó la mujer.
La av. del Ejército es una de las calles en las que se observan a cuadra seguida viviendas con cerramientos de entre dos y tres metros de altura. Algunos de ellos, además de usarse como patios, tienen la función de espacio para parquear vehículos en las noches.
Los propietarios de los inmuebles han colocado o construido rampas para subir los carros.
Estos cerramientos, que rodean las viviendas y se levantan sobre columnas de los inmuebles de dos y tres pisos, se observan en las casas ubicadas en las calles Bolivia, Alberto Guerrero, del Ejército, Gallegos Lara, José de San Martín, Leonidas Plaza y Geo Chambers. También en ciertas zonas de La Chala y del barrio del Salado y en restaurantes que antes atendían al aire libre en esos sectores.
En 2023, Charlie, quien vive en las calles Miguel de Letamendi y Alberto Guerrero, también se arriesgó a levantar un cerramiento sin solicitar permisos, por la inseguridad.
Además de colocar rejas, a unos cuatro metros de su puerta principal levantó un metro de pared para rodear su casa esquinera. Inicialmente había colocado rejas que no llegaban hasta el techo, pero un antisocial ingresó al patio frontal -por el espacio que no estaba cercado hacia arriba- y robó dos bicicletas de sus hijos. Por ello decidió construir una media pared y arriba las rejas.
“Yo fui a preguntar al Municipio (en enero de 2023) y ahí me dijeron que mientras deje espacio para que la gente camine puedo hacer, pero nunca me hicieron firmar nada como permiso o si eso tenía que regularizarlo”, mencionó.
A finales de 2024, él realizó el trámite de regularización del segundo piso de su vivienda que lo construyó en 2020, pero no se incluyó el cerramiento.
Luego que construyó su cerramiento, Marina -otra vecina de la zona- realizó los mismos trabajos y cerró su portal a mediados del año pasado.
En su caso, invirtió casi $ 3.000 ya que reconstruyó el bordillo que estaba frente a su casa. “Como a todos, me robaron, y no me quedó más que construir mi propia ‘jaula’ para sentirme más segura. No sabemos si nos quitarán esto en algún rato, pero por ahora nos sentimos protegidos dentro de casa”, relató la mujer.
El temor de moradores de zonas del centro y sur de la ciudad, en donde se han cerrado los portones en los últimos cinco años, es que se haga algún operativo y se solicite retirar las estructuras. Esto, considerando que en Guayaquil ya se ejecutan controles para retirar rejas que obstaculizan peatonales o calles.
“Hemos tratado de no salirnos o tomarnos pedazos de la acera para no tener problemas, pero como no sabemos si es legal, también tenemos temor de que nos quiten así como quitan las rejas”, dijo un vecino de la calle Bolivia.
Este Diario está a la espera de la respuesta a consultas hechas al Municipio de Guayaquil sobre las prohibiciones o permisos que se otorguen a quienes levanten estas estructuras. (I)