En 2020, en los meses más críticos de la pandemia, Laura junto con su esposo analizaron cerrar el portal de su casa en la av. del Ejército, en Guayaquil, para tener una especie de patio en la parte frontal. En la cuarentena palparon que no tenían dónde tomar aire fresco o reunirse con sus hijos, además de la sala de la casa.