El dolor en las piernas, la fiebre que no cede y el cansancio que obligan a sentarse a cada momento se repiten en voz baja en la sala de espera del Hospital Bicentenario. La mañana transcurre sin aglomeraciones. Tres personas acuden con sospecha de dengue y aguardan exámenes para descartar o confirmar la enfermedad.
Una de ellas llega desde El Triunfo antes del mediodía. Viaja acompañada de su primo porque, según cuenta, el malestar no le permite movilizarse sola. Se sienta con cuidado y mantiene las manos sobre las rodillas mientras espera el llamado.
“Me dan dolores horribles en las piernas, en los brazos. Casi no me puedo mover”, relata. La fiebre aparece días atrás y desde entonces el dolor corporal no cede.
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Trabaja en el campo y explica que necesita estar activa a diario. No puedo parar. Por eso vine apenas me sentí así”, dice.
Además, recuerda que ya tuvo dengue hace algunos años y que el cuadro fue complicado.
“Fue horrible. Ahora siento algo parecido y me asusté”, indica.
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En su cantón, dice, no ha escuchado de más casos cercanos, aunque las lluvias y las zonas anegadas le generan sospecha. A eso se suma su condición de hipertensión, que la lleva a evitar automedicarse y buscar atención médica.
Desde Cerecita, parroquia de Guayaquil, llega otra mujer con dos días de fiebre, dolor de cabeza y malestar general. Sale temprano de su parroquia para alcanzar la cita.
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“Tengo el cuerpo cortado y la fiebre no se me baja. No quiero esperar más”, comenta. En su sector, señala, las lluvias dejan agua acumulada en patios y calles de tierra. Varios vecinos presentan gripe y cuadros febriles, aunque aún no le confirman que se trate de dengue.
Decide no tomar medicamentos hasta tener un diagnóstico. “Prefiero que me hagan los exámenes y saber exactamente qué es. Si es dengue, que me digan. Y si no, igual tratarlo bien”, declara. Mientras aguarda, revisa su teléfono y se cubre con una chaqueta para sobrellevar el escalofrío.
Un tercer paciente, Héctor, llega desde el centro de Guayaquil, en el sector de la calle Luis Urdaneta. Cuenta que lleva tres días con fiebre persistente y dolor en las articulaciones. “Al principio pensé que era cansancio, pero la fiebre no se me pasa”, dice. Vive en un edificio antiguo donde, según explica, el agua suele acumularse en terrazas y canaletas cuando llueve fuerte.
En su cuadra no conoce casos confirmados, aunque menciona que varios vecinos comentan sobre malestar reciente. “Prefiero venir y salir de la duda. No quiero que avance”. Se presenta solo y espera que, de ser necesario, lo deriven a laboratorio ese mismo día.
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La médica Doris Moya, de consulta externa del hospital, explica que el diagnóstico de dengue requiere confirmación por laboratorio.
“Si vamos a hablar de dengue es bajo diagnóstico confirmado. Clínicamente hay muchos procesos respiratorios y cuadros febriles por las lluvias que pueden confundirse”, indica.
Añade que cuando un paciente presenta tres o cuatro días de fiebre intensa y dolor corporal sin mejoría, solicita biometría y prueba específica. Los exámenes se realizan en el mismo hospital.
Durante la jornada no se registran casos confirmados en esa consulta, en el caso de los tres se mantiene bajo sospechas.
De acuerdo con cifras oficiales, entre el 1 de enero y el 26 de febrero de 2026 se confirman 85 casos de dengue. En el mismo periodo de 2025 se registran 18 diagnósticos. La variación coincide con la temporada de lluvias, cuando aumentan las consultas por fiebre y malestar general.
En estos días, el cabildo realiza jornadas de fumigación en varias sectores de la urbe.
La Dirección de Salud instó a la ciudadanía a eliminar recipientes dentro de hogares y patios que puedan convertirse en criaderos. (I)


