Desde antes de las 09:00, familiares y allegados comenzaron a ubicarse a lo largo de la orilla del Malecón Simón Bolívar de Guayaquil para esperar la salida de la segunda edición del rali de motos acuáticas, una actividad poco frecuente en la ciudad y que convocó a público que siguió con expectativa el inicio del recorrido hacia Vinces (Los Ríos).

La actividad registró un retraso de cerca de una hora. Durante ese tiempo, los asistentes permanecieron atentos al río, siguiendo con la mirada cualquier movimiento que anticipara la llegada de los competidores. Algunos se mantuvieron de pie junto a la baranda; otros se acomodaban en grupo mientras comentaban sobre el trayecto que debían cumplir los pilotos.

Minutos después de las 10:00, las motos acuáticas comenzaron a aparecer en formación desde el sector cercano al cruce de la calle Brasil y Eloy Alfaro. Al llegar todas las motos al malecón, la expectativa se concentró en ese instante. Varias personas se acercaron a la orilla de la Rotonda en el Malecón para observar la alineación previa, mientras los participantes organizaban su salida.

Publicidad

Las embarcaciones se ubicaron una junto a otra. En ese punto se constató la presencia de alrededor de diecinueve competidores. Entre el público estaba Luis Reyes, quien seguía de cerca la participación de su sobrino Elkin Morán, de 19 años.

“Corre desde los 15. Entrena en el agua, en moto y en bote. Incluso bajó de peso para esta carrera”, indicó. Según explicó, el joven forma parte de una familia vinculada a las competencias náuticas. “Es la tercera generación que corre. Eso viene de familia”, agregó.

Rali de motos partió desde la zona del Malecón Simón Bolívar hacia Vinces. Foto: José Beltrán

Cerca de él, otros asistentes compartieron detalles sobre la preparación que implica participar en este tipo de pruebas. Algunos mencionaron los entrenamientos prolongados en río abierto y la resistencia física que se requiere para completar el trayecto hasta Vinces, que —según indicó— no dura más que 1 hora y 30 minutos, según el ritmo de los participantes.

Publicidad

Publicidad

Detalles del recorrido

Luis Carriel, corredor de bote oriundo de ese cantón, también observó la salida. Explicó que el rali surgió este año.

El recorrido contempló una parada técnica en Salitre para reabastecimiento de combustible antes de continuar hacia el destino final. “Las motos no tienen la misma capacidad que los botes. Por eso, deben detenerse unos minutos”, explicó.

Publicidad

En los minutos previos a la partida, los familiares intercambiaron palabras breves con los competidores. Algunos tomaban fotografías; otros observaban en silencio. El momento de la salida concentró la atención de todos.

A las 10:05 se dio la señal. Las motos ingresaron al agua de forma progresiva y avanzaron una tras otra. El sonido de los motores marcó el inicio del trayecto, mientras los presentes registraban el momento con sus teléfonos.

Tras la partida, varios familiares permanecieron observando el avance inicial hasta perder de vista a los competidores. Otros comenzaron a retirarse, comentando sobre el desempeño esperado y el tiempo estimado de llegada.

Algunos indicaron que seguirán el recorrido desde otros puntos, a la espera del arribo a Vinces. Para muchos, la jornada representó la oportunidad de acompañar a familiares que mantienen la tradición de las competencias acuáticas, una práctica que se transmite entre generaciones y que continúa convocando a participantes jóvenes en cada edición. (I)

Publicidad