En la temporada vacacional, los planes se generan con anticipación, con el receso escolar y universitario en puerta, en la sala del Gobierno Zonal del Litoral, en la avenida Francisco de Orellana, la idealización del descanso perfecto llega con presupuestos y actividades en familia.

Es la mañana del jueves 26. Las filas avanzan entre quienes retiran su pasaporte y quienes lo tramitan por primera vez. Padres, jóvenes profesionales y emprendedores tienen el mismo objetivo de tener el documento listo para viajar a diferentes partes del mundo.

En lo que va de 2026 se han entregado 61.795 pasaportes en el país. El costo es de $90 tanto para primera emisión como para renovación. Esa cifra de valor se repite en las ventanillas mientras los usuarios confirman datos y esperan la fotografía que confirma su documento.

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Registro Civil extendió atención para cédulas y pasaportes sin turno. Foto: José Beltrán

En una de las filas está Alejandra junto a su esposo Cristian y su hijo, que lleva el mismo nombre. El pasaporte del padre ya estaba en sus manos y lo revisaban entre risas.

“Aprovechando que los niños salen de vacaciones, justo coinciden nuestras vacaciones y venimos a sacar pasaporte para conocer lugares nuevos”, cuenta Alejandra.

Es la primera vez que los tres obtienen el documento. Cada uno pagó el valor establecido. “No nos demoramos tanto como creíamos”, dice Cristian. Aún no definen el destino, pero el plan es salir del país en familia durante el receso que se darán como familia en marzo.

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A pocos asientos, Angie Mejía, docente de 28 años, también llega por su primer pasaporte. Planea viajar con amigas a Medellín (Colombia) en la quincena de marzo. Visitar la plaza Botero, el pueblito paisa, probar la gastronomía, entre ellas la arepa antioqueña y la bandeja paisa. “Estoy sacándolo por primera vez porque entre mis planes está salir del Ecuador y conocer otro país”, relata ella.

Para ser su primera vez, percibe el proceso como ágil. “Pagué y me dieron el turno sin inconvenientes”, dice.

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Por ahora su destino es Colombia, aunque más adelante piensa gestionar una visa para ampliar opciones.

Desde Santa Elena también llega Dayana, de 22 años, con la intención de iniciar el camino hacia la visa de turismo a Estados Unidos. Antes, necesitaba el pasaporte. Comenzó a organizar el proceso a finales de diciembre. “Para mí, no fue algo de la noche a la mañana, pero ahora me tomé el tiempo de viajar y obtenerlo más rápido en Guayaquil”, afirma.

En exteriores del Gobierno Zonal se ofrecen protectores para el documento. Foto: José Beltrán

Señala que en cuanto a la visa ha buscado asesoría para fortalecer su perfil antes de pedir cita en el consulado americano.

“Hay nervios por las estadísticas de rechazo. Ellos revisan tu perfil y deben ver que vas a regresar”, explica.

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Además, calcula que, entre pasaporte, trámite de visa y viaje, podría gastar alrededor de $ 1.000.

Al preguntarle por qué tanto, ella dice que por el miedo a no ser aceptada, piensa viajar a distintos destinos para que no piensen que quiere quedarse en el país. “Voy a comer, voy a alquilar en un lugar estable o a estar en la casa de algún familiar o amigo y voy a poder solventar los días que me quede, pero tampoco serían muchos”, explica.

Su idea sería viajar pocos días y retornar para continuar con su trabajo en marketing en el cantón La Libertad.

Por otro lado, hay personas que ya han visitado algunas partes del mundo y no han tenido complicaciones con el trámite, entre ellos, David Cabezas, de 28 años, aguarda la renovación de su pasaporte. Su documento vence en diciembre próximo y decidió anticiparse para no tener complicaciones con la visa americana. “Para viajar tienes que tener mínimo seis meses de vigencia”, explica.

Ha estado en Estados Unidos, Colombia, Perú y Chile. Ahora su trámite está ligado a la visa estadounidense. “Tengo visa desde hace 16 años, la saqué con mi familia, no tuve muchos problemas. Primero fue por cinco años y luego otra vez por cinco. Ya se me caduca este año”, señala.

Para él, esta sería su tercera renovación y, según le informaron, no requeriría entrevista en el consulado.

David trabaja de forma independiente; administra un negocio de lavado de autos y una sandwichería. “Tengo el tiempo para hacer este tipo de trámites”, comenta, mientras revisaba los documentos que deberá enviar.

En la sala, que se encontraba llena, familias que coordinan vacaciones escolares con permisos laborales, jóvenes que organizan su primer viaje internacional y emprendedores que ajustan agenda para cumplir requisitos. Algunos ya tienen pasajes comprados, mientras que otros esperan el documento en mano antes de decidir a qué lugar partir y conocer por primera vez. (I)