La dauleña Ana González está recostada junto a una adulta mayor en exteriores de su despensa. Ambas ven hacia uno de los accesos del puente Gonzalo Icaza Cornejo, que hace una semana, 19 de marzo, colapsó y cambió la vida a quienes residen entre Nobol y Daule, en Guayas.
Al pie de la estructura colapsada, en el sentido a Nobol, está la parroquia Magro. Esta parroquia dauleña es la más afectada con la caída de puente cuyas motivos aún se mantienen en investigaciones independientes de parte de Prefectura y Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP), aunque la primera entidad mantiene entre sus hipótesis que se habría dado por exceso de peso de vehículos que circulaban allí. Esta tragedia provocó la muerte de cuatro personas y un desaparecido.
González explica que una semana después siguen con el susto. Ellos pensaron que se trataba de un terremoto. Frente a su casa están las estructuras del puente rotas, un poste virado que causa temor.
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Y no solo eso. Ahora su vida cambió totalmente: no tienen agua potable por tubería, no tienen movilidad directa vía terrestre con Daule, y el comercio ya no existe donde estaba el puente.
“Aquí vendía mi hermano verduras. Aquí al pie del puente, él y las hijas vendían por años, ahora recién se fue con sus fundas a vender a Daule, tiene que recorrer a pie y no es lo mismo”, recuerda la mujer.
Añade que otros comerciantes de verduras, frutas, refrescos, comida, se han quedado sin sustento por esta tragedia.
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Los sectores más afectados son la parroquia Magro y Guachichal, Clarisa, San Gabriel Alto, San Gabriel Bajo, Pajonal, Brisas y Naupe, con unos 10.000 habitantes, según cifras del Municipio de Daule.
Es por eso que personal municipal atiende con tanqueros de agua potable, brigadas médicas en clínicas móviles y atención domiciliaria.
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Maryuri, residente de Magro, comentó que se ha vuelto un “pueblo fantasma”, sin movimiento, contrasta mucho semanas atrás donde pasaban cientos de vehículos, habían muchos comerciantes al pie de la carretera, era otra cosa.
Ella dice que ahora deben salir con tachos a coger agua temprano, tomar tricimotos para Daule a hacer trámites.
“Es difícil salir y ver el puente así, las tricimotos quieren aprovechar y cobrar $ 3 o $ 4 para llevarte a Daule (cabecera) cuando antes pasábamos directo aquí por $ 0.50”, recuerda ella.
Personal de la Prefectura, Bomberos, personal del Grupo de Intervención y Rescate (GIR) y de Operaciones Especiales (GOE) de Policía siguen el sitio realizando la búsqueda de Freddy Castro, quien estaría atrapado en su camioneta en el río Daule.
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Su familia permanece al pie de la parroquia Magro a la espera de su hallazgo.
“No hemos podido dormir, queremos una respuesta, ya no aguantamos esta situación”, comentó una de las hijas.
En esa zona donde está el puente destruido del lado de Magro, se han instalado unas lanchas para cruzar a los pobladores hasta la zona de Daule. Allí llega Samantha con su hijo, quienes llevaban tortillas de verde, para vender en Daule y tener para su alimento. El Municipio puso a disposición traslado gratuito de una orilla a la otra.
Este miércoles se cumple una semana del colapso de puente Icaza Cornejo. Por ahora, con maquinaria pesada y grúas, Prefectura mantiene labores para remover la estructura, una vez que se cumpla con el retiro de los automotores que quedaron sumergidos en el agua.
La concesionaria deberá encargarse de la restitución de la estructura, mientras tanto los pobladores y conductores deben usar el paso lateral para ir a la cabecera cantonal de Daule. (I)