Marlene Cárdenas llegó desde el suroeste de la ciudad junto con su hijo de 10 años al Centro Valientes, ubicado en la Atarazana. Su historia de lucha y de pequeños avances la vive desde hace siete años. A los 3, a su hijo le diagnosticaron autismo.

“La aceptación en la sociedad”, dijo, cuando se le preguntó qué es lo que más se necesita para los niños con distintas condiciones.

El trabajo constante ha marcado la diferencia con su hijo. Las terapias, el acompañamiento profesional y el apoyo familiar van dejando huella con el tiempo.

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“Yo lo que sí tengo en claro es que ellos tienen la capacidad de desarrollar habilidades extraordinarias”, afirmó. Y lo dice desde lo vivido: “He sido testigo de cómo mi niño ha ido avanzando, y también los compañeritos”.

Cárdenas fue una de las mamás que llegaron con sus hijos a la actividad lúdica que se organizó en el centro municipal en el marco del Día Mundial del Síndrome de Down, que se conmemora el 21 de marzo. Como parte de la iniciativa, los padres de los niños usaron medias diferentes.

Ximena Gilbert, coordinadora general de los centros municipales de apoyo del Municipio, dijo que se decidió hacer esta actividad para demostrar que los niños con discapacidad, no solo con síndrome de Down, pueden aprender y son capaces completamente de hacer todo, pero sabiendo cómo desarrollar sus habilidades.

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A través del juego, explicó, se busca estimular distintas áreas, como la parte cognitiva, el desarrollo motor, su parte funcional. Esto con el objetivo de que esas habilidades se traduzcan en inclusión, primero en la escuela y más adelante en el ámbito laboral.

El proceso, sin embargo, no empieza en las aulas ni en el trabajo, sino en casa. Gilbert insistió en que la primera concienciación es con las familias. En los espacios terapéuticos, añade, el trabajo no es solo con los niños, sino también con quienes los cuidan.

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Actualmente, los centros municipales atienden a 262 niños y jóvenes con síndrome de Down, desde los tres meses de edad hasta adultos de más de 50 años. Están distribuidos en tres centros municipales y varias áreas territoriales inclusivas.

Además de terapias de lenguaje, físicas y psicológicas, el programa incluye formación artística. “Hacen canto, guitarra, batería, violín, teclado, teatro y danza”, enumeró Gilbert.

El objetivo es uno solo: “Darles las oportunidades para que puedan hacer absolutamente todo”. (I)