Deysi Villamarín llegó hasta un local dentro de la Bahía con la foto referencial del banco de energía (power bank) que buscaba para conectar el rúter de su casa. Desde que comenzaron los racionamientos eléctricos a escala nacional en septiembre tenía en mente adquirir uno de estos aparatos, pero había retrasado la compra con la esperanza de que los cortes disminuyeran en octubre.
Ahora, tras el anuncio del Gobierno central de cortes de hasta catorce horas a escala nacional, este sábado salió a buscar un banco de energía portátil que le permita estar conectada a internet por al menos cuatro horas. Ella tiene una jornada laboral híbrida y en los últimos días la programación de cortes coincide con las horas que debe estar conectada al trabajo.
Publicidad
Un compañero de la empresa en la que labora, quien ya había adquirido este aparato hace varias semanas por $ 35, le recomendó que cotice en varios lugares y en diferentes marcas hasta encontrar el que se ajuste al voltaje que requiere el aparato que distribuye el internet en su casa.
En su celular, Villamarín tenía guardadas las imágenes de los bancos de energía que había descargado de la web y que tenían las mejores reseñas. “Quiero uno que no me dañe el rúter del wifi; uno de 20.000 mAh me recomendaron y que estaba en menos de $ 40. Yo quiero permanecer conectada al menos una franja del corte de luz durante el día”, manifestó.
Publicidad
Durante su recorrido, la mujer no encontró el aparato que había adquirido su compañero y en su lugar le ofrecieron reemplazos artesanales que se cotizaban en $ 45 y $ 50. “Me dijeron que, si quería uno así como el que yo había llevado en la foto, debía esperar al menos un mes, pero yo no puedo esperar tanto”, señaló.
Por la necesidad, optó por comprar una de las baterías artesanales que le ofrecieron en un local de la calle Colón, en el centro de Guayaquil. Luego de su compra, otras dos personas también adquirieron estos artefactos y agotaron el estocaje del negocio.
Esta es la constante que se observa en los diferentes locales de artículos electrónicos en las últimas semanas. Según el colaborador de un local en la calle Chimborazo, este tipo de productos que tenían en bodega no eran tan solicitados hasta hace unas tres semanas.
Ahora, incluso, han optado por recibir pagos adelantados para asegurar el producto, que llegará en tres o cuatro semanas. Algunos son importados desde China, Colombia y Estados Unidos.
“Alguien descubrió eso y vinieron ‘en bomba’ a comprar. Al inicio nos derivábamos entre locales, pero desde la semana pasada a esta ya no podemos hacer eso porque ya casi nadie tiene stock”, mencionó el dependiente.
De hecho, en ciertos locales se optó por colocar letreros en los que se anuncia que este producto está agotado, al igual que los focos recargables y cables adaptadores a las baterías inalámbricas.
María Fernanda Rosero, quien viajó desde Balao hasta Guayaquil para adquirir un UPS (batería de reserva inalámbrica), señaló que la semana anterior cotizó en tres lugares del centro y, este sábado, no encontró en ninguno de los tres el artículo solicitado en proformas.
“Creo que toda la gente está desesperada y no espera. Creo que todos estamos dispuestos a pagar lo que sea por tener eso, y por eso también se están aprovechando de la necesidad que tenemos”, señaló. En otros dos locales a los que fue le ofrecieron el mismo producto que cotizó en $ 70 hace una semana por $ 140 y hasta $ 160.
En diferentes locales se ofertan UPS de 500 VA (voltios-amperios) por desde $ 95; de 1.000 VA, por desde $ 140. Cada uno con autonomía que va desde dos hasta seis horas, afirman vendedores.
Por el valor, Rosero optó por comprar un banco de energía artesanal que le ofrecieron en uno de los pasillos de la Bahía, cerca de la calle Colón y Malecón.
“De ofrecerse en $ 20 y $ 30 pasaron a $ 70 y hasta en más de $ 100. Esto se parece como cuando se pusieron caras las mascarillas en pandemia: como la gente necesita, le suben el precio, pero de formal descomunal”, manifestó Lorena Gonzabay, quien este sábado adquirió un banco de energía a $ 40 más de lo que había cotizado hace una semana.
La alta demanda incluso ha hecho que vendedores informales que regularmente ofrecen gafas o camisetas tengan a mano estos dispositivos. En las aceras de las calles Chimborazo, Malecón, Colón y Eloy Alfaro se observan a los comerciantes con los power banks y rúteres enchufados.
“Hay que mostrar para que le crean y compren”, dijo uno de los informales, quien en la última semana ha vendido más de diez de estos artículos. (I)