Con una sandía, un pollo muerto y una caseta con muñecos se hicieron demostraciones del poder destructivo de la pirotecnia a un grupo de colegiales este miércoles, 27 de noviembre, como parte del lanzamiento de la campaña de concienciación sobre los riesgos de manipulación de estos artefactos.
En los patios del Grupo de Intervención y Rescate, ubicado en la vía a la costa, personal policial compartió esta actividad, que además tuvo una feria para exponer el trabajo de los equipos antiexplosivos, así como dinámicas con Paquito Policía a fin de abstener a los menores y sus padres de adquirir esta clase de material irregular para celebraciones de fin de año.
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Pablo Ramos, comandante subrogante de la Zona 8 de Policía, remarcó que esta campaña, denominada “Los explosivos pirotécnicos no son juego de niños”, busca reducir accidentes, como quemaduras, laceraciones, pérdidas de extremidades e incluso vidas de seres humanos. Se ha desarrollado por 19 años consecutivos y desde 2015 este plan se replica a nivel nacional.
Como parte de la campaña, el trabajo policial se enfocará sobre todo en estudiantes, docentes y padres de familia para que reciban capacitaciones por medio de actividades lúdicas sobre los riesgos que implica el uso de pirotecnia.
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“Pedimos a la ciudadanía colaboración necesaria para llevar a cabo esta campaña”, dijo Ramos, quien además expuso que se replicarán operativos de control en zonas determinadas, como en la Bahía de Guayaquil, que se conoce por la venta de estos artefactos.
Rubén Vásconez, jefe de la Jefatura Zonal del GIR en Guayas, enfatizó que dentro de esta campaña al personal de la Policía comunitaria se le han dictado capacitaciones por parte de técnicos en explosivos para difundir la campaña a nivel nacional tanto a niños, jóvenes, adolescentes, así como a sus padres.
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En 2024, la Policía tuvo un pico en incautaciones de material explosivo, con 12.932 camaretas, 839 voladores, 2 tronadores y 43 libras de pólvora.
El coronel Henry Herrera, jefe de la Policía Judicial (PJ) de Zona 8, expuso que en esta época del año con los tres ejes de Policía se articulan para controlar la venta de material pirotécnico a fin de evitar explosiones que afecten a personas e infraestructuras. En anteriores años, recordó, en el Suburbio e isla Trinitaria se han dado allanamientos con incautación de material.
“Una vez que hayan sido identificados pueden ser sujetos a una prisión de 1 a 3 años, y una multa de $ 1.000 a $ 5.000. Queremos prevenir esta irresponsable comercialización de explosivos”, remarcó y recomendó abstenerse de adquirir estos elementos no regularizados. (I)