Por caminos angostos, lastrados, con baches y rodeados de malezas van cruzando decenas de trabajadores en moto o en bicicleta. Son alrededor de las 11:30 del jueves 22. Sus rostros cansados dejan al descubierto que el trayecto es largo y extenuante; bajo el sol canicular van percibiendo el polvo que se levanta con el viento, tratando de sortear entre los huecos profundos que quedaron en la vía tras las lluvias.