Una serie de muertes de reclusos en una cárcel de Chicago se ha relacionado con una nueva y aterradora tendencia de drogas: papel impregnado con una sustancia mortal que se introduce de contrabando en los centros penitenciarios de Estados Unidos.El diario estadounidense <i>New York Post</i> informa en un artículo —publicado días atrás— sobre decesos de reos vinculados a esta droga que, según funcionarios de prisiones, amenaza con ser más letal que la epidemia del <i>crack</i>, registrada en la década de los 90.La primera muerte por esta sustancia se habría reportado en enero de 2023. El <i>New York Post</i> señala que cuando los guardias de la cárcel del condado de Cook encontraron muerto al recluso Thomas Diskin, de 57 años, junto al inodoro de su celda, los investigadores quedaron perplejos: no había indicios de que fuera un crimen o una caída que pudiera haberle causado la muerte. “Dije: ‘Tenemos que probar esto y averiguar qué está pasando’”, recordó Brad Curry, jefe de gabinete de la Oficina del Sheriff del Condado de Cook, al medio estadounidense. Sus comentarios se referían a unos trozos de papel hallados junto al cuerpo. Un laboratorio de Virginia confirmó que las tiras de papel estaban empapadas en un cannabinoide sintético llamado pinaca, que resultó letal cuando Diskin fumó el papel.Tras el deceso de Diskin, otros reclusos comenzaron a morir en situaciones similares. Menos de dos semanas después de la primera muerte se encontró sin vida a un joven de 23 años; asimismo, menos de un mes después falleció un recluso de 35 años, detalla el <i>New York Post.</i>A finales de año, según el diario estadounidense, seis presos murieron por sobredosis tras fumar pequeñas tiras de papel empapadas en drogas sintéticas, a menudo usando una mecha, hilo de papel higiénico o una tela de combustión lenta.“No sabíamos qué contenía (el papel en la celda de Diskin), pero sabíamos que era una droga”, declaró Curry al<i> Post</i>. “Y era una carrera contra el tiempo… Teníamos un fármaco nuevo que es muy muy tóxico y muy muy letal, contra el que, al parecer, el Narcan (medicamento para revertir la sobredosis de opioides) no funcionaba”, explicó a ese medio. Curry afirmó al <i>New York Post</i> que advirtieron a los presos de los peligros al colocar carteles en cada pabellón de esa cárcel, con capacidad para unos 6.000 reclusos, que alertaban del peligro de introducir drogas de contrabando en la cárcel como si fueran papel empapado. “No consumas drogas en la cárcel si quieres vivir”, decía el mensaje.Los guardias también inspeccionaron cada pieza de correo que llegaba al calabozo, buscando manchas y decoloración que pudieran indicar la presencia de drogas sintéticas, e intensificaron los registros aleatorios de las celdas y la vigilancia, apuntó el diario estadounidense. No obstante, las tiras de papel empapadas en droga eran a veces tan pequeñas que los guardias penitenciarios no las encontraban e incluso los perros policía entrenados para detectar drogas no eran capaces de olfatear el nuevo cannabinoide sintético que contenían, explicó Curry. Cuando la sala de correo se volvió el centro del escrutinio, según el <i>New York Post</i>, los contrabandistas comenzaron a rociar documentos legales con drogas para que parecieran provenir directamente del juzgado. También las colocaron en libros que llegaban a la prisión empaquetados como si hubieran sido enviados desde Amazon o una librería. Curry expuso al <i>Post</i> que una sola hoja de papel de 12 x 12 pulgadas llena de drogas podría costar hasta $ 10.000, un monto alto como para llamar la atención de varios empleados ambiciosos que fueron apresados por contrabandearlas a los reclusos. “Si eres un agente corrupto, (los reclusos que trabajan como traficantes) les darán una cierta cantidad de eso cada vez que entreguen una hoja de papel... Así que lo hacen por dinero. Es muy lucrativo”, explicó Curry. Las visitas son otra vía para introducir esta sustancia dentro de la prisión. Un video de vigilancia compartido con el <i>Post</i>, de mayo de 2024, muestra a una mujer que lanza un pequeño trozo de papel blanco manchado sobre la mesa. El recluso lo atrapa y lo guarda en el bolsillo de su uniforme.Entre contrabandistas y reos, la Policía del condado de Cook ha realizado —según el <i>Post—</i> un total de 130 arrestos por delitos graves desde 2023 hasta este año. A estos seguimientos y controles se ha sumado también una sofisticada máquina de análisis de papel contra la epidemia. Ese aparato, que analiza cientos de hojas a la vez, parpadea en rojo si el papel tiene algo que no sea tinta, describió el diario estadounidense.Las muertes en prisión por fumar papel empapado en drogas se redujeron a solo una en 2024. Sin embargo, una muerte en 2025 y dos ocurridas en 2026 están siendo investigadas como muertes relacionadas con el papel empapado en drogas, declaró la Oficina del Sheriff al <i>New York Post</i>. Los resultados oficiales los dará la Oficina del Médico Forense del Condado de Cook. En los últimos años, los cannabinoides sintéticos utilizados se han vuelto más potentes. “Creo que el tipo de fármaco que están utilizando ahora, la potencia de ese fármaco, probablemente sea un factor que contribuya a que veamos un aumento (mayor) este año (de muertes) que el que hemos visto en los dos últimos años”, puntualizó Curry al <i>Post</i>.Tanto Curry como sus compañeros de la Oficina del Sheriff temen lo que sucedería si el papel impregnado de droga llegara al exterior. “Si eres policía y detienes a alguien… y hay una pila de papeles en un envoltorio abierto de Office Depot, no tienes ni idea de que ahí hay un millón de dólares en drogas y tus perros no van a detectarlo. Nadie lo sabrá… hasta que eduquemos a todos nuestros agentes de la Policía”. “Si esto llega a las calles, las consecuencias serían enormes. Sería la mayor guerra contra las drogas que jamás hayan visto…, surgirían muchos narcotraficantes millonarios, porque probablemente nadie se daría cuenta durante mucho tiempo”, alertó y advirtió: “¿Y cómo se evita que llegue a las escuelas si está impreso en trozos de papel? Es aterrador. Sería peor que el fentanilo que hay en la calle”. <b>(I)</b>