Las autoridades de Estados Unidos preparan una liberación masiva de agua en el oeste del país para sostener la generación hidroeléctrica que abastece a más de 350.000 hogares. El flujo, que descenderá por los ríos Green y Colorado, ha sido comparado con el equivalente a 50.000 inodoros descargándose al mismo tiempo.Esta medida busca elevar el nivel del lago Powell, un embalse clave retenido por la presa de Glen Canyon, cuya capacidad se ha visto reducida tras el invierno más seco registrado. Actualmente, el lago se encuentra en torno al 23 % de su capacidad total.Para lograrlo, se prevé liberar hasta un tercio del agua del embalse de Flaming Gorge, ubicado río arriba entre Wyoming y Utah. La descarga superaría incluso los niveles alcanzados en 2022, cuando se realizó una operación similar para evitar la interrupción del suministro eléctrico.El lago Powell es fundamental para la producción de energía hidroeléctrica en la región, pues su generación abastece a comunidades, tribus, cooperativas rurales y distritos públicos en varios estados del oeste.Sin embargo, el sistema depende de que el nivel del agua se mantenga por encima de los 3.490 pies sobre el nivel del mar, el punto mínimo para que las turbinas funcionen sin riesgo de daños.La operación implica un equilibrio entre mantener la generación eléctrica y preservar otros usos del agua en la cuenca del río Colorado, de la que dependen cerca de 40 millones de personas, además de actividades agrícolas e industriales.En Flaming George, la liberación reducirá el nivel del embalse hasta 27 pies en los próximos meses, lo que ya genera preocupación en zonas como la marina Buckboard por el acceso al agua.Aguas abajo, las autoridades retendrán más agua en el lago Powell, reduciendo el flujo hacia el lago Mead, que podría volver a niveles críticos similares a los de hace cuatro años.Funcionarios federales sostienen que estas medidas buscan evitar que el sistema hidroeléctrico deje de operar. Si el nivel baja demasiado, el ingreso de aire en las turbinas podría afectar su funcionamiento y obligar a recurrir a fuentes de energía más costosas y no renovables, lo que ya ha provocado aumentos tarifarios en algunas comunidades.El plan también tiene efectos ambientales. El menor nivel de los embalses y el aumento de la temperatura del agua podrían favorecer la expansión de especies invasoras, como la perca de boca pequeña, que compite con peces nativos del río Colorado.Las descargas se dan en medio de una sequía de más de dos décadas, asociada en parte al cambio climático. Aunque ha habido años con mayor lluvia, no han sido suficientes para revertir la tendencia.Según las proyecciones, Flaming Gorge pasará de estar al 83 % a cerca del 59 % de su capacidad. Las autoridades ajustarán los caudales en las próximas semanas para equilibrar la generación eléctrica y la protección de los ecosistemas. <b>(I)</b>