Un grupo de investigadores ha identificado una vulnerabilidad crítica en las llamadas células senescentes, también conocidas como células zombis, que podría convertirse en una nueva vía para tratar el cáncer y enfermedades asociadas al envejecimiento. El hallazgo proviene del Laboratorio de Ciencias Médicas del Consejo de Investigación Médica del Reino Unido y del Imperial College de Londres.Estas células, que dejan de dividirse pero no mueren, cumplen un rol ambiguo en el cáncer. Por un lado, frenan la proliferación tumoral. Por otro, liberan sustancias que favorecen la inflamación, la expansión del cáncer y alteraciones en el sistema inmunitario. Por eso, eliminarlas se ha convertido en un objetivo creciente de la investigación médica.El estudio, liderado por Mariantonietta D’Ambrosio y publicado en la revista <i>Nature Cell Biology,</i> revela que estas células viven en un equilibrio frágil. Están sometidas a altos niveles de hierro y compuestos dañinos que podrían matarlas, pero sobreviven gracias a la sobreproducción de una proteína protectora.Esa proteína, conocida como GPX4, evita un tipo específico de muerte celular llamado ferroptosis. Al bloquear este mecanismo de defensa, los científicos lograron exponer el “talón de Aquiles” de las células senescentes, provocando su eliminación.Para llegar a este punto, el equipo probó cerca de 10.000 compuestos químicos en busca de fármacos capaces de destruir selectivamente estas células. Identificaron varios candidatos, tres de los cuales actúan directamente sobre la GPX4, anulando su función protectora.D’Ambrosio explica que, aunque la senescencia fue vista durante años como un proceso beneficioso porque detiene la proliferación celular, su efecto a largo plazo puede ser perjudicial, al estimular la agresividad del tumor y su propagación. Los fármacos identificados fueron probados en modelos de cáncer en ratones, donde mostraron resultados alentadores. Según el equipo, la eliminación de células senescentes redujo el tamaño de los tumores y mejoró la supervivencia.El investigador principal Jesús Gil señaló que el siguiente paso será entender cómo este enfoque interactúa con el sistema inmunitario y qué tipos de pacientes podrían beneficiarse más. También planteó la posibilidad de combinar estos tratamientos con terapias existentes, como la quimioterapia.El estudio sugiere que atacar las células senescentes podría convertirse en una estrategia complementaria en la lucha contra el cáncer. (I)