“No dependemos de una marmota para hacer un pronóstico. Cuando nuestros adversarios ven nuestra sombra, significa que ya estamos allí”, con este mensaje el Ejército de Estados Unidos resume la letalidad de sus operaciones en contextos complejos.Ejemplo de ello fue la incursión en Venezuela la madrugada del 3 de enero cuando aún estaba fresco el recuerdo de la celebración de Año Nuevo.En una operación quirúrgica, como la ha denominado el presidente Donald Trump, fuerzas estadounidenses ingresaron al complejo militar más grande y custodiado de Venezuela, Fuerte Tiuna, donde Nicolás Maduro dormía con su esposa Cilia Flores ampliamente custodiado.Incluso personal militar cubano formaba parte de su anillo de seguridad. En la incursión a Caracas, donde estaba Maduro, hubo bombardeos que dejaron un centenar de muertos, en su mayoría militares. 32 de estos de nacionalidad cubana.Se cumple un mes de la denominada operación Resolución absoluta. En este despliegue participaron unas 150 aeronaves militares y personal altamente calificado para este tipo de incursiones.La vida en Venezuela ha transcurrido en medio de una serie de movimientos políticos y económicos tutelados por Estados Unidos.Trump anunció tras la captura de Maduro que Estados Unidos administraría los recursos petroleros de Venezuela con la idea de que el país, sumido por más de una década en la peor crisis de su historia reciente, se recupere y que Estados Unidos tenga acceso al petróleo del país caribeño.El 5 de enero, Delcy Rodríguez, hasta entonces vicepresidenta de Maduro, juró como presidenta interina. Aunque Rodríguez ha tratado de desmarcarse de lo dicho por Trump al señalar que Venezuela no está tutelada por Estados Unidos, en la práctica la realidad es otra.De hecho, la semana pasada el Parlamento, de mayoría chavista, aprobó una reforma a la ley de Hidrocarburos que le abre la puerta a la inversión privada y deja atrás el modelo estatista impulsado por el fallecido expresidente Hugo Chávez.Además, Rodríguez ha cambiado varios ministros y jefes militares nombrados por Maduro, y por su fuera poco ocurrió lo impensable: el país se encamina hacia una amnistía general que abre el camino a un proceso de transición y reconciliación nacional.El sábado 31 de enero arribó a Venezuela Laura Dogu, encargada de negocios de la embajada estadounidense en Venezuela, lo que marca un giro en la política de Caracas, hostil durante décadas hacia Estados Unidos. Ambos países no tenían relaciones desde 2019, la sede diplomática en Caracas había estado cerrada desde entonces y los pocos contactos entre los dos gobiernos se produjeron mediante enviados especiales, en la mayoría de los casos para negociar excarcelaciones de estadounidenses presos en Venezuela. <b>(I)</b>