El pasado sábado, El callejón de la calle 10, que une a Los Ceibos con Mapasingue, lució distinto. No solo está más limpio, sino que catorce fotografías colgaban de un muro haciendo que quienes circulan por el lugar se detengan a mirarlas.

El fotógrafo plástico Chema González instaló allí su exposición para acercar el arte a las personas y sacarla de los museos. “Antes había trabajado en las calles de Los Ceibos y este callejón me parece más accesible que los espacios que hay para promocionar arte en la ciudad. Es un lugar público donde hay tránsito de personas”, dijo.

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A las 10:00, dos niños cruzaron la peatonal en patineta. Uno de ellos dejó su skate para acercarse a la fotografía que lleva por nombre “Si yo fuera abogado”. “¿Usted es ese, no?”. “Yo soy todo ñaño”, respondió Chema. “¿Y eso es verdad?”, preguntó el niño. “Todo es verdad si tu quieres que sea verdad”, contestó, y el pequeño continuó observando las fotos.

Para esta muestra, Chema optó por hacer autorretratos basándose en la frase ‘Si yo fuera’ y acompañándolo de diferentes personajes y situaciones, Por ejemplo, ‘Si yo fuera un ser humano hecho de pixeles en lugar de células’ donde se ve una foto de él mismo muy pixelada o ‘Si yo fuera un soldado camuflado en la guerra del Tiwintza’ en que se muestra un bosque y no hay rastro alguno del fotógrafo en el retrato, pues se encuentra camuflado.

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“Si hicieran cosas así más seguido le daría mejor imagen al sector porque esta calle ha quedado en completo abandono”, dice Nelly Castillo, quien se detuvo al ver las fotografías mientras salía de su domicilio en Mapasingue.

“La gente aquí en Los Ceibos tiene miedo de este espacio. Hay muchos que probablemente nunca se han bajado a pararse en este terreno porque es un punto de tensión, es un punto de encuentro”, menciona Chema. “Aquí me quedo hasta las 15:00 o hasta que nos saque la policía, aunque no creo que pase nada porque esta es la casa de un amigo”, dijo señalando el muro sobre el que pega su trabajo.

Durante la semana se dedicó a limpiar el lugar para la exposición. “Me enteré de que han tenido problemas porque hace dos años cerraron esto con una pared pero luego la derrumbaron, es un lugar de paso y la gente lo usa para ir a su trabajo”, contó.

Llegaron algunos amigos y se tomaron fotos con dos instalaciones donde pueden colocar su cabeza llamadas ‘Si yo fuera presidente’ y ‘Si yo fuera Antonio Valencia’.

Unos cuantos peatones más pasaron por el lugar, algunos en bicicleta llevando pan y tanques de gas. A su paso se detuvieron para observar por curiosidad. “Es bueno poder ver el talento”, expresó Elisa Rendón, de Mapasingue.

“El público es gratis. Es una buena opción si no tienes los medios y como es humor todos lo entienden”.
Chema González
Fotógrafo plástico