Las pequeñas y finas hojas de la caña de maíz empiezan a crecer junto a los gruesos troncos talados y quemados en una extensión de cuadra y media, muy cerca de Bosqueira, una zona de 130,5 hectáreas que desde el pasado 25 de noviembre se ha convertido en el nuevo pulmón ecológico de Guayaquil.
Emiliano Loy, un campesino de 81 años, no está enterado de que sus cultivos de maíz limitan con Bosqueira, pero sí reconoce el canto del ollero a las dos de la tarde, la señal que le avisa que la jornada de fumigación en sus sembríos de choclos ha terminado. “Ese pajarito colorado es mi reloj, a las dos canta y canta, ahí ya sé que se acabó el día”.
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Declarado por el Ministerio del Ambiente como Bosque y Vegetación Protectora, Bosqueira es uno de los últimos remanentes urbanos de bosque seco tropical. Se ubica en la parroquia Pascuales de Guayaquil, en el km 27 de la vía a la Daule, a quince minutos de la intersección de la vía Daule con la Perimetral. Ahí habitan más de 200 especies de aves y unas 700 de plantas, entre ellas, el árbol pigío, en el que vive el emblemático papagayo de Guayaquil.
Con el nombramiento, Bosqueira se suma al corredor ecológico del que ya eran parte otros bosques protectores como Cerro Blanco, El Paraíso o los de la Cordillera Chongón-Colonche. Pero el nuevo título también le acarrea amenazas. No solo los cultivos lo acechan, también las invasiones.
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Según el acuerdo ministerial que declara a Bosqueira como Bosque Protector, están prohibidas en esta área las actividades no compatibles con los fines de conservación que persigue la declaratoria, entre ellos, los asentamientos informales, la tala de árboles o los cultivos.
Por su proximidad con Guayaquil se la ha intentado invadir en un sinnúmero de ocasiones, pese a que por las características de su suelo (textura arcillosa y susceptible a erosión) representa un peligro para los asentamientos humanos.
Desde hace tres años, cuando el Ministerio inició las gestiones para la declaratoria de Bosque Protector, pues el terreno pertenecía a la AGD, más de 150 viviendas se han construido en los linderos de Bosqueira.
Todas corresponden a la Cooperativa Agrícola Los Pinos, creada por la asociación del mismo nombre y que tiene 71 socios. A uno de ellos, Mirna Franco le pagó 100 dólares por un terreno de 10 por 25 metros para sus hijos el año pasado.
Este año, la asociación autorizó que se construyan unas diez casas del tipo Hogar de Cristo cerca de Bosqueira. Ninguna tiene título de propiedad del Municipio de Guayaquil, aunque el vicepresidente de la asociación, Alito Gómez, asegura que “están en trámite”, que primero resolverán una demanda interpuesta por una heredera de las tierras para luego inscribir los terrenos y legalizarlos.
“Como todos o ciertos empleados públicos pertenecen a Alianza PAIS, estamos metidos ahí, los asesores de nuestros abogados son del MPD que están vinculados con el Gobierno”, dice el dirigente Gómez.
El acuerdo del Ministerio del Ambiente, suscrito por la titular, Marcela Aguiñaga, en su artículo 2, encarga al Municipio de Guayaquil la ejecución y el seguimiento del plan de manejo de Bosqueira, con la supervisión y coordinación permanente de la Dirección de Ambiente del Guayas. No obstante, un comunicado del Cabildo cuestiona el documento porque encuentra incoherencias. “El acuerdo declara que el Municipio deberá ejecutar (elaborar, según el Cabildo) un plan de manejo ambiental y darle seguimiento, cuando ya existe un plan de manejo del cual no hemos sido partícipes”, señala.
El economista Camilo Ruiz, director de Ambiente del Cabildo, no aclara si su departamento acatará la delegación del Ministerio. Tras seis días de solicitarle una entrevista, el Municipio responde: “Es competencia del Estado a través del Ministerio la determinación de normas para el ordenamiento y manejo de las áreas de bosques y vegetación protectores”.
La bióloga Mireya Pozo, de la Dirección de Ambiente del Guayas, asegura que la ejecución del plan de manejo estaría a cargo de un comité integrado por el Municipio y otros actores como la comunidad y las universidades, pero que la entidad regente será el Ministerio. “Tenemos que unirnos, hay amenazas. Las tierras que la gente las ve como bosque se piensa que son improductivas y los traficantes quieren invadir”, dice.
Textuales: Competencias
Mireya Pozo
Dirección de Ambiente
“La aplicación del plan tenemos que hacerla todos, pero la entidad regente es el Ministerio”.
Comunicado Municipio
“El Municipio deberá ejecutar un plan de manejo, cuando ya hay uno y no hemos sido partícipes”.