En noviembre y diciembre de hace 75 años, esta ciudad vivió agitados días de labor artística en los teatros Olmedo, Parisiana, Edén y Guayas.

Además de la actividad política y comercial tan características de esta ciudad en las décadas del veinte y treinta del siglo pasado, el quehacer artístico también tuvo un inusitado movimiento que lo testimonió al finalizar noviembre y comenzar diciembre de 1930.

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Esto con las presentaciones de la danzarina de vanguardia Tórtola Valencia y la declamadora española Aurora Alonso, quienes actuaron en fechas distintas pero con igual  acogida  en los teatros Olmedo, Parisiana, Edén y Guayas.

La empresa de J. Wichenhauser que trajo a la bailarina Valencia hizo hincapié en sus anuncios el acompañamiento de la orquesta formada por 16 profesores de música y el uso de los mantones de Manila para los deslumbradores números de la diva.

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Otro acontecimiento de la época fue el regreso, el  1 de diciembre de 1930, del dúo Ecuador (Enrique Ibáñez-Nicasio Safadi), luego de su viaje a los Estados Unidos el 4 de junio del mismo año para grabar música ecuatoriana en la Casa Columbia Phonograph Company, en Nueva York. Tras una permanencia de varios meses, que incluyó otras presentaciones en ese país, los artistas hicieron escala varios días en la provincia de Manabí, donde ofrecieron presentaciones en Manta, Portoviejo y Bahía.

Impulsado por el empresario José Domingo Feraud Guzmán, su mentor artístico internacional, el dúo  Ecuador llevó al acetato más de 40 composiciones (pasillos, valses, jotas, pasodobles), de las que se destaca el pasillo Guayaquil de mis amores, letra del poeta orense Lauro Dávila y música de Nicasio Safadi. Tuvo el respaldo de la orquesta del maestro Enrique Madriguera.

Al llegar a Guayaquil los cantautores  Ibáñez y Safadi recibieron  una apoteósica bienvenida. Además se presentaron en los teatros Edén, Colón, Bolívar e Ideal.

Matrimonio inesperado
El domingo 7 de diciembre de 1930, Sarita Chacón Zúñiga, Señorita Ecuador,  protagonizó un episodio romántico semejante a una telenovela, pues en momentos que junto a su familia participaba de un oficio religioso en la iglesia de San José abandonó el lugar y marchó junto a su novio Carlos Freile Espinel  y varios allegados hasta la población de Samborondón, donde se casó civil y eclesiástico sin el consentimiento formal de sus padres que se oponían al enlace.

La pareja que había ultimado detalles de la ‘fuga’ el día anterior, viajó en lancha apenas dejó el templo con la consiguiente confusión de la familia que ignoraba la decisión de Sarita. Llegó a Samborondón a las 11h30 y al mediodía  se efectuó la ceremonia; de allá salieron a las 18h00 y estuvieron en Guayaquil a las 22h00.

Los nuevos esposos primero se alojaron en el Grand Hotel, pero pasaron casi de inmediato al domicilio de los padres de él, situado en Seis de Marzo entre Colón y Alcedo. Sarita habitaba en la avenida Olmedo y Huayna Cápac.

La noticia causó convulsión  porque Chacón gozaba de la simpatía popular desde que ganó el Miss Ecuador.